Las cooperativas pampeanas pusieron sobre la mesa sus desafíos más urgentes durante el tercer foro del sector, realizado en Santa Rosa el pasado 16 de octubre. La morosidad creciente, la necesidad de diversificar servicios y la generación de trabajo en las localidades más pequeñas concentraron el debate. Así lo detalló Jorge Páez, dirigente de Fepamco (Federación Pampeana de Cooperativas), en diálogo con InfoPico Radio 99.9.
Un movimiento que nació de la necesidad y debe aggiornarse
Páez definió el encuentro como «un ámbito de intercambio muy lindo» entre cooperativas y mutuales de toda la provincia, donde el eje pasó por repensar el rol del movimiento frente a demandas que cambian cada vez más rápido.
«Nosotros nacemos de una necesidad común en los pueblos. Esas necesidades, con el transcurrir del tiempo, van cambiando y cada vez los cambios son más vertiginosos. Tenemos que irnos aggiornando para dar respuesta a la gente», explicó el dirigente.
En ese marco, recordó que el sistema cooperativo presta en La Pampa alrededor de 32 servicios, que van desde un banco de sangre hasta internet y televisión. Pero el foco, dijo, empieza a correrse hacia otras áreas.
«Surgen nuevas necesidades, fundamentalmente en los pueblos más pequeños, donde por ahí estos lugares no son tentadores para un privado o donde el Estado no puede llegar. Ahí estamos nosotros, que somos los que estamos en el territorio»
La morosidad, un tema recurrente en todas las mesas
Consultado por el impacto de la situación económica, Páez no esquivó el diagnóstico. Reconoció que existe preocupación en todo el sistema y que el contexto golpea de lleno en la caja de las entidades.
«La gente le cuesta mucho llegar a fin de mes y obviamente prioriza. Cuando uno tiene que comer, va a priorizar comer y después ve si puede pagar los servicios», describió. Frente a ese escenario, las cooperativas apuestan a lo de siempre: planes de pago y acuerdos individuales con los socios. «Estamos tratando de encontrarle la vuelta, pero cada vez se pone más difícil», admitió.
Del servicio a la producción: miel en polvo y el ejemplo de Devoto
Uno de los momentos destacados del foro fue la exposición sobre la experiencia de la localidad cordobesa de Devoto, presentada por Domingo Benso, donde el entramado cooperativo genera más de 500 puestos de trabajo a partir de emprendimientos industriales.
Entre los rubros mencionados figuran:
- Reciclado de silobolsas.
- Fabricación de vasos plásticos para yogures.
- Distintas plantas industriales de gestión cooperativa.
«Cosas que a uno le parecen que no son tan importantes y la verdad que generan una cantidad de gente trabajando impresionante», valoró Páez.
El dirigente puso como contraparte local la experiencia de Doblas, donde la cooperativa tiene un perfil marcadamente productivo. El proyecto apícola, detalló, sostiene alrededor de 130 puestos de trabajo, con una sala comunitaria que presta servicio de extracción a los apicultores de la zona, además de una envasadora de miel y otra de agua.
Y adelantó una iniciativa que ya está en marcha: la producción de miel en polvo, un desarrollo que, según afirmó, «no existe hoy por hoy en Argentina».
Grandes y chicas, la misma agenda
Páez aseguró que, más allá de las dimensiones, las preocupaciones se repiten cuando se sientan a la misma mesa entidades como Corpico, la CPE o cooperativas de pueblos chicos.
Entre los temas que vuelven una y otra vez enumeró el cuadro tarifario, el fondo compensador, la incorporación de nuevos servicios y la posibilidad de encarar proyectos conjuntos, incluso bajo la figura de «una cooperativa de cooperativas», por ejemplo para la generación de energía.
«¿Cómo corregimos las asimetrías entre las cooperativas chicas y las grandes? ¿Cómo hacemos para que una cooperativa chiquita que presta servicios solamente a usuarios domésticos pueda mantener su estructura y pueda seguir estando en el pueblo?», planteó.
El balance social, una deuda comunicacional
«Nosotros somos bastante malos comunicando», reconoció sin rodeos. Por eso, insistió con la importancia del balance social como herramienta para mostrarle a la comunidad el impacto real del modelo.
«Estoy convencido de que el balance social es tan o más importante que el económico, porque podemos demostrarle a la gente la ventaja de tener una cooperativa en su pueblo: el dinero que ahorra. Y ese dinero queda dando vueltas en el pueblo y se gasta en el comercio local»
Para graficarlo, usó el caso de la televisión por cable en su localidad: mientras el abono cooperativo ronda los 25 o 30 mil pesos, un prestador privado podría cobrar el doble. «Nadie va a venir a Doblas a prestar el servicio de televisión por cable para 500 usuarios. Y si viene, los valores van a ser otros», sentenció.
También mencionó la exposición de Carlos Alainez, vicepresidente de Corpico, quien presentó en el foro un estudio comparativo sobre los niveles de empleo en localidades con y sin presencia cooperativa. «La verdad que es realmente así. Lo que pasa es que tenemos que comunicarlo», remarcó.
Por último, Páez subrayó una línea de trabajo que considera prioritaria en los pueblos pequeños: la generación de empleo para mujeres. «En los lugares pequeños no hay oportunidades. Ese tipo de cosas las cooperativas siempre las tienen presentes», cerró.
