En el marco de la Mesa de Diálogo II desarrollada en Algarrobo del Águila, el Gobierno provincial acordó junto a intendentes, organizaciones ambientalistas y vecinos la puesta en marcha de la segunda etapa de la obra de limpieza y adecuación del cauce del río Atuel en el tramo pampeano. La iniciativa busca optimizar el escurrimiento, recuperar los bañados del noroeste y proteger a las poblaciones rurales ante posibles contingencias hídricas.
El encuentro congregó a autoridades provinciales y jefes comunales del oeste pampeano con el objetivo de coordinar acciones estratégicas frente a un escenario hídrico complejo. Uno de los puntos centrales abordados fue el riesgo que generan los ingresos repentinos de caudales sin previo aviso por parte de la provincia de Mendoza, situación que suele provocar desbordes, cortes en caminos vecinales y anegamientos en puestos de productores radicados en la zona costera.
Esta nueva fase dará continuidad al plan de infraestructura que la Provincia despliega desde diciembre de 2022 a través de la Dirección Provincial de Vialidad, la Secretaría de Recursos Hídricos y el municipio anfitrión, con recursos económicos y maquinaria estatal propios. Dichas intervenciones iniciales permitieron despejar sectores severamente afectados por la sedimentación y la invasión de tamariscos, especie exótica que alteraba las vías naturales de conducción del agua.
Detalle técnico de los trabajos
La segunda etapa contempla la profundización de las tareas de perfilado y encauzamiento del curso, la consolidación de terraplenes de defensa para evitar desbordes y la reparación de obras de arte existentes, además del retiro y colocación de alambrados en los sectores delimitados. El propósito técnico apunta a dotar al territorio de una mayor capacidad de respuesta ante cambios abruptos en los volúmenes de agua que ingresan a La Pampa.
La realidad hídrica de la región presenta una doble problemática: mientras la ausencia prolongada de escurrimiento deteriora el ecosistema y la producción, las crecidas intempestivas amenazan la infraestructura y los bienes de las familias puesteras. Estas obras forman parte de una política sostenida para resguardar el noroeste pampeano, sin claudicar en el reclamo histórico por la recomposición del río y el efectivo cumplimiento del caudal mínimo ambiental dispuesto por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
