El sistema de bomberos voluntarios de la Argentina volvió a levantar la voz. El Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios, junto a todas las federaciones provinciales, le reclamó al Gobierno nacional una deuda que ronda los 60 mil millones de pesos en concepto de subsidios. En General Pico, el presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios, Hugo Santamarina, dialogó con InfoPico Radio y puso la cifra en términos concretos.
Qué significan los números para cada cuartel
«Por ahí estos tantos ceros nos marea a todos, no lo entendemos», planteó Santamarina al comienzo de la entrevista. Y tradujo el monto: en el país funcionan más de 1.000 cuarteles y a cada uno de ellos se le adeudan entre 53 y 54 millones de pesos.
El dirigente recordó que el reclamo no nació esta semana. Es la continuidad del sirenazo realizado el mes pasado en todo el territorio nacional, que tuvo exactamente el mismo objetivo: exigir el pago de los subsidios retenidos.
Una ley, no un favor
Santamarina fue enfático en remarcar que no se trata de una decisión discrecional del Ejecutivo. El sostenimiento del sistema está contemplado en la Ley Nacional 25.054, la norma marco que regula la actividad de los bomberos voluntarios en todo el país.
«Esto está en una ley, no es una cosa que el gobierno puede hacer lo que quiera. No es un favor que está haciendo el gobierno»
Además, explicó de dónde provienen esos fondos: del 0,5% de cada póliza de seguro que abonan los argentinos. «Hace ya muchos años que está establecido. Es un dinero que el gobierno ha retenido, que lo tiene ahí pisado y que no lo manda a los cuarteles», señaló.
El petitorio al Ministerio de Economía y la vía judicial
El reclamo fue formalizado mediante un petitorio dirigido al Ministro de Economía, suscripto de manera unánime por todas las federaciones provinciales. El documento establece un plazo de 10 días para obtener una respuesta.
Consultado sobre los pasos a seguir, Santamarina adelantó una posición personal: «Creo que se debería judicializar el tema si no hay respuesta». El dirigente explicó cómo está organizado el sistema, que funciona como una pirámide:
- El Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios, como ente rector a nivel país.
- Las federaciones de cada provincia.
- Los cuarteles locales, en la base de la estructura.
«Los bomberos son gratis»
Uno de los ejes más fuertes del planteo apuntó al costo real que el servicio voluntario le ahorra al Estado. Santamarina hizo un ejercicio con números propios: solo en mantenimiento, el cuartel piquense gasta alrededor de 20 millones de pesos por mes, es decir, unos 250 millones de pesos anuales, sin contar indumentaria ni inversiones.
«Nosotros no somos un gasto, nosotros le ahorramos dinero al Estado. Y nos lo bancamos nosotros. Los bomberos son gratis»
«La gente se está turnando, por eso se llaman bomberos voluntarios. Imaginate el costo que tendría el Estado, y encima tener que soportar que no nos manden una partida que está establecida por la ley. Es realmente muy ingrato», agregó.
Casta, Estado eficiente y una pregunta sin respuesta
El titular de la institución piquense también se refirió al discurso oficial sobre el recorte del gasto público. «El eslogan del gobierno es vamos a atacar la casta. Yo digo, se ha tergiversado el término. Dentro de la institución, ¿seremos casta también?», se preguntó.
Santamarina aclaró su posición: «Yo soy un defensor acérrimo del Estado, pero del Estado eficiente, no del Estado corrupto ni ineficiente». Reconoció que en algunos casos hubo malgasto de recursos públicos, pero sostuvo que los bomberos están lejos de ese escenario.
También cuestionó la lógica de quienes reclaman que los cuarteles le paguen al Estado mientras defienden su desaparición: «¿Cómo es el tema? No entiendo esa lógica de mucha gente».
Impacto directo en el equipamiento local
El dirigente aclaró que el cuartel de General Pico recibe los subsidios y los destina directamente a la compra de equipamiento para el personal. Aunque algunas instituciones dependen más que otras de esos fondos, remarcó que el reclamo es unánime: «No hay cuartel que no» esté afectado.
De cara a los próximos días, la expectativa está puesta en la respuesta oficial. Si no llega, las federaciones definirán en conjunto los pasos a seguir. «Esperemos que el gobierno se ponga la mano en el corazón y esto se solucione», cerró Santamarina.
