El relevamiento oficial del Índice de Vulnerabilidad Social detectó que el «reacomodamiento familiar» dejó de ser una salida de emergencia para convertirse en una conducta que se sostiene en el tiempo. Familias enteras que se agrupan bajo un mismo techo para afrontar una sola boleta de gas o de luz y, como consecuencia, viviendas sociales que llegan a albergar hasta 12 personas.
Así lo explicó en diálogo con InfoPico Radio 99.9 la subsecretaria de Planificación y Evaluación de Políticas Sociales de La Pampa, Laura Ramborger, al analizar los datos de la octava edición del operativo, difundidos el viernes 16 de octubre de 2026.
Juntarse para pagar un solo servicio
«Lo que sí vemos y que se sigue sosteniendo es este reacomodamiento familiar que se produce sobre todo en invierno», señaló la funcionaria. Se trata, detalló, de «personas adultas que vuelven o que van a la casa de sus hijos para pagar un solo servicio de gas o un solo servicio de luz».
La estrategia apunta, según precisó, a atravesar los meses más duros del año: «Familias que se unen para pasar sobre todo las tarifas de invierno, que son tan elevadas».
Un fenómeno que ya no es pasajero
Ramborger remarcó que el dato no es nuevo, pero sí preocupante por su persistencia. «Se empezó a ver hace un tiempo y se sigue sosteniendo», afirmó.
En aquellas localidades donde el relevamiento se realiza dos veces al año —en febrero y a mitad de año— se observa que una parte de esos hogares vuelve a dividirse cuando pasa el frío. Pero no todos. «Vos ves que las familias otra vez volvieron a sus domicilios», explicó, aunque admitió que otras directamente no se separaron. «Lo preocupante es que no solo fue una estrategia en algún momento, sino que se sostiene», subrayó.
Cambió la dirección del movimiento
Otro de los puntos que marcó la subsecretaria es que el sentido de esta mudanza forzada se modificó en los últimos años. «Hace un par de años atrás, lo que veíamos es que los hijos volvían a la casa de los padres. Y ahora estamos viendo personas mayores que van a lo de sus hijos», describió.
Viviendas chicas, familias numerosas
El agrupamiento trae aparejado un problema adicional: el espacio. «Cuando tenemos muchas personas en una vivienda, sobre todo si es una vivienda social, que es estructuralmente un poco más pequeña, es una complejidad», advirtió.
Y aportó el dato más contundente del relevamiento en este punto: «Nosotros estamos teniendo viviendas sociales de hasta 12 personas conviviendo».
El marco del relevamiento
El operativo que permitió detectar esta realidad se llevó adelante entre julio y agosto de 2026 en 11 localidades de la provincia, abarcando las 10 regiones de la Ley de Descentralización. La muestra fue de 3.314 familias —casi 10.000 personas—, con una representatividad superior al 73% de la población pampeana.
Para la funcionaria, el escenario ideal sería otro: «Lo mejor que nos puede pasar es que cada núcleo familiar pueda abastecerse por sus propios ingresos, por sus ingresos laborales. Que cada una de las familias tenga ingresos suficientes y estables como para pensar armónicamente en ese desarrollo familiar».
