Político

«La mirada es irreemplazable»: advierten sobre el deterioro de los vínculos en tiempos de hiperconectividad

13 octubre, 2026 a las 16:00
«La mirada es irreemplazable»: advierten sobre el deterioro de los vínculos en tiempos de hiperconectividad (Imagen ilustrativa IA - infopico.com)
«La mirada es irreemplazable»: advierten sobre el deterioro de los vínculos en tiempos de hiperconectividad (Imagen ilustrativa IA - infopico.com)

La psicóloga Silvana Pons y la kinesióloga especialista en postura Betiana Venturucci visitaron los estudios de InfoPico Radio 99.9 para abordar, desde una mirada interdisciplinaria, uno de los fenómenos que más preocupa hoy en los consultorios: la hiperconectividad y su impacto directo sobre los vínculos cotidianos. El mensaje fue contundente: «los vínculos se sostienen con presencia».

Ambas profesionales explicaron que la inquietud no surge solamente de la consulta clínica, sino del día a día. «En realidad es transmitir inquietudes que por ahí escuchamos no solamente en los consultorios sino también en el día a día con la gente con la que nos relacionamos, y que tienen que ver con esta hiperconectividad en la que nos encontramos todos», señaló Pons, quien remarcó que el teléfono celular «se ha vuelto un objeto absolutamente indispensable para un montón de cosas y nos cuesta ponerle freno».

La escena repetida: todos mirando hacia abajo

Venturucci describió una postal que se repite en cualquier sala de espera de General Pico. «Uno entra a una sala, yo estoy en el consultorio, sala de espera, está todo el mundo mirando para abajo, desde un nene de 5 años hasta una persona de 40, 50, 60», graficó la kinesióloga.

El fenómeno, coincidieron, atraviesa todas las edades. En el estudio se mencionaron casos de adultos mayores de 80 años que permanecen durante horas con la cabeza inclinada sobre la pantalla, y de chicos que pasan toda una hora sentados con el celular mientras esperan en un gimnasio.

Espacios sociales: una pregunta incómoda

Para la psicóloga, la salida está en reconstruir los espacios compartidos. «Es importante fortalecer los espacios sociales, sea cual sea. Yo digo que tenemos que incomodarnos en el sentido de preguntarnos: bueno, en la semana, ¿cuántos espacios sociales estoy compartiendo?», planteó.

Y advirtió sobre una realidad más dura de lo que se cree: «Hay personas que no tienen ni siquiera un espacio social en el mes. No les hablo en la semana, en el mes».

¿Qué se entiende por espacio social? Pons lo definió sin vueltas: «Se pueden tomar un café, pueden invitar a una amiga, charlar con el diariero, salir a caminar, pero tiene que ser un espacio social porque la mirada es irreemplazable. La mirada con el otro es irreemplazable, y la palabra».

En esa línea, subrayó la diferencia entre estar conectado y estar presente: «Nosotros podemos estar vinculados con el teléfono, sí es cierto, se puede saber lo que al otro le está pasando, pero los vínculos se sostienen con presencia. Y la presencia es la del cuerpo, la de la palabra y la de la mirada, no solamente la del texto».

De las sobremesas al scrolling

Las entrevistadas trazaron una comparación generacional sobre las reuniones familiares. «Nos juntábamos a comer, terminábamos de comer, o jugábamos al truco, al pichonario, o se charlaba. Ahora no solamente que se come con el teléfono, sino que cuando se termina de comer están todos mirando el teléfono», describió Pons.

Frente a eso, lanzó una invitación concreta: «Invito a que haya uno en el grupo que, aunque se le rían, les diga: che, hermano, hoy hablemos. Hablemos del deseo, armemos un viaje, lo que sea, pero instalemos el dejarlo un ratito, de a ratitos, desnaturalizar».

Venturucci sumó su propia experiencia: «A mí me pasa cuando nos juntamos con mis amigas: no nos vemos nunca, nos juntamos y estamos todas mirando la pantalla del celular, mirando redes o preparando la foto para publicar». Pons completó la idea con una imagen elocuente: «Nos mandamos un reel estando juntas y cada cual lo mira en su teléfono. Antes mirábamos bloopers en la tele, por lo menos estábamos todos mirando. Ahora nos mandamos entre nosotros».

Parejas que no se miran

Durante la charla se relató una escena observada en un local céntrico de General Pico: una pareja joven, de alrededor de 20 años, que durante veinte minutos permaneció con el celular sin cruzar palabra, salvo para hacer el pedido a la moza.

Pons tomó el ejemplo para hacer la advertencia más fuerte de la entrevista: «Esas personas no estaban peleadas. Ok, pongámonos de acuerdo en que no estaban peleadas, pero de aquí a 10 años, ¿cómo va a estar esa relación en la que ni siquiera pueden estar esperando en una cola sin preguntarse o sin mirarse?».

Y concluyó: «Yo no creo que esto lleve a una modificación de los vínculos, creo que lleva a un deterioro de los vínculos, que es diferente».

El cuerpo también habla

La psicóloga recuperó además un concepto escuchado en la jornada para personas mayores desarrollada este jueves 1 de octubre de 2026 en Bernardo Larroudé, donde disertó el especialista Ricardo Iacub sobre sexualidad y deseo en la adultez mayor.

«Decía algo que me parece muy interesante y que aplica para todas las edades: cómo el lenguaje corporal, el lenguaje de un abrazo, establece y fortalece una relación sin palabras», relató Pons, y aclaró que no se refiere únicamente a las relaciones de pareja: «Con una amiga, tocarse la pierna, che, ¿cómo estás?, ¿qué te pasa? Mirar a los ojos es absolutamente fundamental hoy por hoy, y fortalece».

El anonimato y la palabra que no se pone en el cuerpo

El tramo final de la entrevista giró sobre la agresividad en redes sociales. Para Pons, el fenómeno se explica por «la fuerza que cobra el anonimato» y por la posibilidad de estar «sin el cuerpo en muchos lugares a la vez».

«Uno dispara maníacamente, expulsa aquello que siente en muchos lugares a la vez. Con el cuerpo no podría. En los 90 no hubiera podido, entonces esa hostilidad hubiera tenido otro manejo», analizó.

La profesional distinguió también entre escribir y hablar: «Es diferente poner la voz y poner el cuerpo que poner el texto, aunque esté el nombre». Desde la conducción se aportó que, en la experiencia del medio, cuando quien agrede detrás de una pantalla se encuentra cara a cara con el otro, «es tremendo cómo, cuando la persona está presencial, se termina todo el problema».

Venturucci, por su parte, cuestionó las agresiones que circulan especialmente entre mujeres: «Sos fea, sos gorda, estás vieja. ¿Por qué tenés que expresar eso? Si no suma, no lo digas». Y marcó una diferencia clave: «Una cosa es ser crítico y otra cosa es una agresión».

La clave está en los límites

Consultadas sobre cómo convivir con la tecnología sin quedar afuera —«hoy, si no tenés redes sociales, quedás afuera hasta de los grupos», advirtió Venturucci—, Pons fue categórica: «La clave son los límites. Yo creo que lo más difícil que nos pasa es que estamos imposibilitados de ponernos límites. No es todo o nada».

Y aclaró, con honestidad, que la reflexión también la interpela: «Ojo, yo lo digo y a mí también me cuesta. No estoy acá dando cátedra de moralista. De lo que se trata es de ejercitar cuál es el límite para cada uno y de qué manera nos ponemos límites».

Ambas profesionales adelantaron que volverán a los estudios de InfoPico Radio en aproximadamente 20 días e invitaron a los oyentes a acercar temas de interés para abordar en próximas charlas.

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