La kinesióloga especialista en postura Betiana Venturucci y la psicóloga Silvana Pons visitaron los estudios de InfoPico Radio 99.9 para abordar, desde una mirada interdisciplinaria, una problemática que atraviesa todas las edades: el impacto del uso sostenido del teléfono celular sobre la columna cervical, el fenómeno conocido como síndrome del «cuello de texto» (text neck) y la necesidad de incorporar pausas activas en la rutina diaria.
La charla, que se extendió por más de veinte minutos en la mañana de este viernes 2 de octubre de 2026, partió de una observación cotidiana que ambas profesionales repiten en sus consultorios: la postura inclinada hacia adelante se volvió la norma. «Uno entra a una sala de espera y está todo el mundo mirando para abajo, desde un nene de 5 años hasta una persona de 40, 50, 60», describió Venturucci.
Cada centímetro de inclinación suma kilos sobre la cervical
Consultada sobre los alcances del síndrome del «cuello de texto», la kinesióloga fue gráfica al explicar la mecánica del daño. «La cabeza de un adulto pesa más o menos 5 o 6 kilos. Hay cabezas que pesan más», señaló, antes de detallar que «cada centímetro que inclino la cabeza hacia abajo aumenta el peso sobre mi columna cervical y dorsal, sobre todo la última cervical y las primeras dorsales».
La comparación que utilizó para dimensionar el fenómeno fue contundente: «Es como si cargara un niño de 5 años en la cervical cada vez que la inclino. Esa cabeza va a pesar más». A mayor angulación, mayor es la sobrecarga que soporta la estructura.
A ese esfuerzo mecánico se le suma el factor tiempo. Venturucci invitó a los oyentes a revisar las aplicaciones de medición de uso —«salud digital» en iPhone o «bienestar digital» en Android— para tomar dimensión real de las horas frente a la pantalla. «A mí me pasa que por ahí digo: 3 horas estuve con la pantalla prendida. Pero hay gente de más de 12 horas», advirtió.
«Esa cantidad de horas con ese acortamiento anterior y esa fuerza posterior haciendo sobre las cervicales y las primeras dorsales… qué impacto sobre nuestra postura», reflexionó la profesional.
De la «mala postura» a la postura sostenida en el tiempo
Uno de los conceptos centrales que dejó la entrevista es el cambio de paradigma respecto de lo que se entiende por mala postura. «Hoy se habla de esta postura sostenida en el tiempo, una postura rígida, cuando no me muevo. Hablar de buena postura es hablar de movimiento, de una columna funcional que no cause dolor», explicó la kinesióloga.
En ese sentido, relativizó la idea de que el gimnasio por sí solo alcance para compensar. «Se dice: bueno, hay que ir al gimnasio. Sí, pero con 3 horas de gimnasio a la semana es difícil combatir el resto de los acortamientos musculares», sostuvo.
La pausa activa, la herramienta más accesible
La recomendación concreta que dejó Venturucci es simple, gratuita y al alcance de cualquiera. «Es importante la pausa activa, es re importante. Cada 2 horas ponerte la alarma del celular, cortar, pararte, movilizar un poco el cuello, cambiar, hacer otra cosa, prepararte un mate», enumeró.
«Yo le digo al paciente: cambiá de postura, cambiá», insistió. El problema, advirtió, es que la permanencia en una misma posición se naturalizó al punto de volverse automática: «Lo asimilamos y lo tomamos como normal porque no nos damos cuenta».
Un objeto que absorbe: del solitario al scroll infinito
Para las profesionales, el fondo del asunto es que el celular concentra hoy todas las actividades posibles. «En el celular tenés todo: hacés una transferencia bancaria, leés el diario, leés todo. Es como una computadora», describió Venturucci. A eso se suma el tiempo de ocio: «Tenés un ratito y en vez de quedarte solo o ir al patio, metés todos los juegos ahí».
La kinesióloga relató que recibe pacientes de 60 y 70 años con dolor cervical que atribuyen sus molestias a juegos como el solitario o el Candy Crush, y reconoció que ella misma experimenta la dificultad de poner límites con los videos cortos: «Estoy mirando y se me hizo la 1:30 de la mañana y pasó una hora. No somos conscientes del tiempo». Al cuadro postural, agregó, se le suman el cansancio visual y la falta de movimiento.
Desde la psicología, Pons aportó que estas actividades «no nos requieren pensamiento crítico, entonces tienden a la pasividad del cerebro» y que el scrolling permanente representa «la comodidad absoluta». Por eso remarcó la importancia de sostener el cuerpo en movimiento y los espacios de encuentro presencial.
Límites y abordaje interdisciplinario
Ambas coincidieron en que la clave pasa por la capacidad de ponerse límites. «A todo el mundo le cuesta poner freno cuando algo le gusta. Pero hay que ponerle límite a ese deseo cuando nos está haciendo un poquito mal», planteó Pons, quien además subrayó la contradicción de pedirle a un hijo que deje el teléfono cuando el adulto no lo hace.
Finalmente, las entrevistadas defendieron la necesidad de un abordaje conjunto entre disciplinas. Venturucci explicó que, ante una cervicalgia —«que en realidad es un síntoma»—, resulta indispensable conocer de qué trabaja el paciente, qué hace en su vida cotidiana y cómo se siente emocionalmente. Pons, por su parte, advirtió que un dolor cervical no debe reducirse estrictamente a lo emocional: «Es en contexto y es entre todos».
Las profesionales anticiparon que volverán a los estudios de InfoPico Radio en aproximadamente 20 días e invitaron a los oyentes a proponer temas para futuros encuentros.
