El rector de la Universidad Nacional de La Pampa, Francisco Marrul, abordó uno de los debates más sensibles que atraviesa hoy a la vida universitaria: el impacto de la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza y aprendizaje. En diálogo con InfoPico Radio 99.9, reconoció que se trata de una problemática que «impacta directamente» en las aulas y que la institución decidió afrontarla de manera abierta, sin disimulos.
Consultado sobre la realidad cotidiana de las cátedras —donde un docente puede corregir con inteligencia artificial un trabajo que el estudiante también resolvió con inteligencia artificial—, Marrul fue contundente: «Lo que tenemos que hacer es no esconder la tierra bajo la alfombra y ponerlo arriba de la mesa».
El rector planteó que la discusión ya no pasa por negar la herramienta, sino por definir cómo se la utiliza. «La inteligencia artificial está, los estudiantes la están utilizando, los docentes la están utilizando. Busquemos los acuerdos para ver de qué manera se puede utilizar esta herramienta que no afecte el proceso de enseñanza-aprendizaje, que pueda mejorar ese proceso de enseñanza-aprendizaje», sostuvo.
Marrul remarcó que alcanzar esos acuerdos no es sencillo y que requiere «un análisis muy complejo, muy profundo, de distintas disciplinas». En ese sentido, defendió que la universidad pública es el ámbito natural para dar ese debate, ya que permite una mirada que exceda lo estrictamente técnico.
Esa fue, precisamente, una de las razones que impulsaron la creación del Observatorio de Inteligencia Artificial, concretado el martes 29 de septiembre de 2026 junto al Gobierno provincial. «Esa es una de las cuestiones que nos llevan a avanzar en esto», explicó el rector respecto del escenario educativo.
El titular de la UNLPam contó además que, antes de definir el formato, analizaron otras experiencias universitarias. «Hay universidades que han avanzado en lo que llaman ellos laboratorios de inteligencia artificial. Y nos parece que no es suficiente como universidad nacional quedarnos en un laboratorio», señaló.
Al explicar la diferencia entre ambos esquemas, detalló que el laboratorio «tiende más a generar un espacio para avanzar en la creación de herramientas, de aplicaciones de uso» de la inteligencia artificial, algo sobre lo que también hay que trabajar, pero que resulta acotado.
En cambio, el observatorio «tiene una mirada más amplia» y puede contener espacios dedicados a «ver cómo aplicar la inteligencia artificial para resolver problemas, para mejorar la enseñanza», pero también a pensar «estos otros inconvenientes vinculados con el uso y el avance de la inteligencia artificial».
Marrul recordó que en la UNLPam ya existen «muchos equipos de las distintas facultades que vienen trabajando con esta temática como herramienta o analizándola y trabajándola como para su aplicación», un capital académico que ahora buscará nuclearse bajo el nuevo espacio interdisciplinario.
Por último, el rector insistió en que el avance tecnológico se da a una velocidad difícil de calcular —«cada 2, 3 meses va avanzando de una manera muy, muy fuerte»— y que por eso la universidad asume la responsabilidad de generar conocimiento y hacerlo circular, también puertas adentro de sus propias aulas.
