Político

Alquileres que se comen el sueldo: la titular del IPAV alertó que hay familias que vuelven a convivir bajo el mismo techo

3 octubre, 2026 a las 20:00

La presidenta del Instituto Provincial Autárquico de Vivienda (IPAV), Erica Riboyra, advirtió este miércoles por los micrófonos de InfoPico Radio 99.9 que la crisis económica está modificando de manera profunda la forma en que viven los pampeanos: cada vez son más las familias que deben abandonar el alquiler y regresar a la casa de origen, conviviendo dos, tres o más núcleos familiares en una misma vivienda.

«Hoy el alquiler está prácticamente igual al valor del sueldo, entonces nadie puede pagar un alquiler», sintetizó la funcionaria durante la entrevista realizada este miércoles 23 de septiembre de 2026 en los estudios de la radio.

De la changuita que desapareció al sueldo que sólo alcanza para el alquiler

Riboyra explicó que el deterioro tiene una mecánica concreta y cotidiana. «Antes una familia o tenían trabajo los dos estable, o uno tenía un trabajo y el otro tenía una changuita. Entonces con un ingreso pagaban un alquiler y con el otro vivían», describió.

«Hoy la changuita no existe, hoy la economía está paralizada. Entonces esto que antes le permitía a la familia llegar a fin de mes, hoy solo le permite el sueldo pagar un alquiler», remarcó la titular del organismo.

Según su lectura, ese desequilibrio empuja a un fenómeno que se repite en toda la provincia: «Una familia que antes podía esperar que se le adjudicara su vivienda porque hacía un esfuerzo enorme, pero podía pagar el alquiler. Hoy están viviendo dos núcleos familiares o más en una vivienda que muchas veces son viviendas FONAVI, viviendas del IPAV, viviendas que se han acompañado a su grupo familiar de origen».

Y fue contundente sobre las condiciones en las que quedan esos hogares: «La verdad es que están viviendo muy incómodos y en condiciones complicadas».

Un caso testigo: tres núcleos familiares en una misma casa

La funcionaria relató un caso que atendió el martes 22 de septiembre al mediodía y que, dijo, grafica la magnitud del problema. Se trata de una mujer, mamá de tres hijas, que volvió a vivir con su madre en una casa de barrio de Santa Rosa.

«Ella se volvió a vivir en esa casa en abril porque ella tiene su trabajo, pero el alquiler se le iba a 800.000 pesos y cobra 1.300.000. Imposible sostener a sus hijos», detalló Riboyra.

La situación se replicó pocas semanas después dentro de la misma familia: «Sumado a ella, hace dos meses le ocurre lo mismo a su hermana, que también tiene tres hijos». Con la madre y una hermana de 19 años, el resultado es que «en el mismo grupo familiar, en la misma casa, están viviendo tres núcleos familiares».

El dato que más le preocupa a la titular del IPAV es que no se trata de hogares sin ingresos: «Los tres núcleos familiares trabajan, los tres núcleos familiares tienen posibilidades en cualquier otro sistema económico de alquilar o de vivir dignamente. Hoy no, hoy no lo están pudiendo hacer».

«Eso no es casualidad»

Consultada sobre el origen de esta situación, Riboyra fue categórica: «Eso sí es una realidad y eso no es casualidad. Eso es la repercusión que tiene el proceso económico que se decidió a nivel nacional en la economía de cada familia. Es así de claro. Esas son las consecuencias de la economía que se está dando a nivel nacional».

El diagnóstico coincide con los datos que en su momento aportó el Ministerio de Desarrollo Social a partir del Índice de Vulnerabilidad Social, donde ya se remarcaba que parejas jóvenes están volviendo a vivir con sus padres por la imposibilidad de sostener un alquiler.

Más de 25.000 inscriptos y una demanda que cambió de perfil

La presidenta del IPAV señaló que la demanda habitacional en La Pampa supera hoy las 25.000 personas inscriptas, un universo que además se diversificó: «Nosotros inicialmente, cuando comenzamos la gestión, el IPAV solo contemplaba a los grupos familiares. No inscribíamos a personas solas. Y hoy tenemos dentro de la demanda del IPAV a las personas solas, a las personas mayores, a las parejas sin hijos».

«Hoy en día hay una cuestión de cambio en la conformación de los grupos familiares, en cómo se va modificando la construcción de la sociedad y desde el IPAV vamos dando respuesta a esto», explicó.

De todos modos, aclaró que lo que la desvela no es únicamente el número: «A mí particularmente lo que sí me preocupa, y esto es una preocupación constante, es no solo la demanda sino la situación de emergencia que encuentro cotidianamente. Y esto tiene que ver con venir, charlar con las familias y que las familias nos manifiesten su angustia porque hoy están lamentablemente teniendo que vivir de una manera mucho más incómoda».

El impacto en el pago de las cuotas

El ahogo de los hogares también se refleja en el recupero de las cuotas de las viviendas sociales, que registró una caída del 10% en los últimos meses. «Ha caído, pero no es casual. Una cosa es no querer pagar y otra cosa es no poder pagar», diferenció la funcionaria.

En ese sentido, contó una escena que le relató un compañero de trabajo camino a la entrevista: «Ese chico que hace unos meses se quedó sin laburo y que antes laburaba tenía garantizado su casa, su laburo y la comida para sus hijos. Hoy no está pudiendo llevar y asegurar la cuota de esa casa».

Riboyra remarcó que el organismo cuenta con una delegación en General Pico con un equipo destinado a la atención de las familias, y que quienes acreditan dificultades económicas son contemplados: «La realidad es que nadie deja de pagar su casa porque no quiere. Quien le interesa se acerca y dice, tengo un problema, y nosotros buscamos la respuesta, buscamos acompañar».

Un panorama que no invita al optimismo

Al ser consultada sobre si la tendencia puede profundizarse, la titular del IPAV no esquivó la respuesta: «Es tan difícil pensar que esto va a mejorar. Ojalá pudiera decir otra cosa».

«Realmente creo que si nosotros pensamos en un país en donde no se prioriza lo productivo, en donde no se prioriza generar trabajo, es muy difícil que la economía en este país cambie», sostuvo.

Y cerró con un deseo: «Ojalá me equivoque, ojalá pueda decir en unos meses la verdad que andamos muy bien y en este país sobran los puestos de trabajo, porque no hay nada más digno que poder tener un trabajo».

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