Cultura

«Es la constancia lo que construye, son los ladrillitos que vamos pegando»: el jazz vuelve al Viejo Galpón

25 septiembre, 2026 a las 13:30

El Viejo Galpón vuelve a llenarse de swing, groove y zapadas espontáneas. Esta noche se realiza el segundo Ateneo Cultural La Llave del Viejo Galpón dedicado al jazz, con tres bandas en escena y apertura de puertas a las 21 horas. Por los estudios de InfoPico Radio pasaron Claudia Muñoz, integrante de Mermelada Funk, y Franco Ferreira, saxofonista y director de La Mara Big Band.

Una noche que empieza temprano y termina cuando se acaba la nafta

La consigna es simple: llegar con tiempo, ocupar mesa y dejarse llevar. «Un nuevo encuentro de música a partir de las 21 horas con cantina. Empezamos a tocar tipo 10, la primera banda, y va a ser una noche de encuentro, de compartir música, linda música», resumió Muñoz.

Ferreira aportó el detalle del ritual previo, ese momento en que el público ve a los músicos afinando. «A las 21 horas es la apertura, donde la gente puede ir llegando, tomar algo y esperar. Siempre las mesas se van ocupando, los mejores lugares se ocupan temprano», señaló. Sobre el horario de cierre, no hay reloj: la noche se extiende hasta que se agota todo lo que hay para dar.

Las entradas tienen un valor de 10.000 pesos, con recargo de plataforma. Se consiguen por Planeta Entradas, en el local G y O hasta el cierre comercial y también en puerta. En el encuentro anterior se agotaron todas las mesas, con las últimas localidades vendidas en el ingreso.

Tres bandas, tres climas distintos

La grilla de esta noche reúne propuestas diferentes pero conectadas por un hilo conductor:

  • La Mara Big Band: una orquesta de 16 integrantes, con fuerte presencia de vientos y una base rítmica con piano. Arranca con los orígenes de las big bands, swing rápido, swing lento y baladas, para derivar en la fusión con ritmos latinoamericanos y funk. Cuenta con la voz de Jennifer Vilca.
  • Mermelada Funk: seis músicos que hacen clásicos del género como I Got You, de James Brown, y reversionan pop y rock —desde Justin Bieber hasta Back in Black, de AC/DC— con mucho groove.
  • Body and Soul: la tercera formación que completa la noche.

Ferreira explicó que el recorrido está pensado como una sola narración musical. El jazz de La Mara desemboca en el funk y ahí engancha Mermelada Funk, a la que definió como «un bandón de groove que tiene mucho vuelo, mucho baile, mucho movimiento, pero mucha calidad también».

La jam: subirse al escenario y que pase algo

Después de las bandas llega el momento más impredecible de la noche. Cualquiera que tenga ganas puede sumarse a improvisar.

«La idea es que quien tenga ganas de compartir, que se suba a improvisar, a tocar música espontáneamente con otros músicos, y que suceda la magia»

De esas zapadas ya salieron proyectos concretos. Ferreira contó que tras dos jams consecutivas en el Viejo Galpón, un grupo de músicos que venía coincidiendo al final de cada jornada decidió juntarse a ensayar en serio. «Empezamos a laburar de a poquito, seleccionando canciones, presentando algunas composiciones de algunos compañeros. Hasta que, bueno, es una banda, nos tuvimos que hacer cargo», relató.

Dieciséis personas, un ensayo semanal y el encuentro sagrado

Coordinar una big band no es sencillo. Conseguir espacio, horarios y voluntades para que 16 músicos estén al mismo tiempo en el mismo lugar es, según Ferreira, la parte más difícil del asunto. La solución fue innegociable: un ensayo por semana, sí o sí.

«Son dos horitas en las que tenemos que estar. Es la constancia lo que construye, son los ladrillitos que vamos pegando»

A eso se suma el trabajo individual. «Cada uno tiene que seguir trabajando en casa con su instrumento, estudiando la música, sabiendo de dónde viene», completó el saxofonista.

De Barcelona a Pico: «me sorprendí de que hubiera tanto jazz»

Muñoz es española, nacida en Barcelona, y llegó por primera vez a General Pico en marzo de 2022. No estuvo los cuatro años de corrido —fue y vino—, pero ya lleva una buena temporada en la ciudad. Primero llegó siguiendo el amor y después volvió desde Europa para hacer una formación de yoga.

Su vínculo con la música, aclara, fue más pasional que académico: estudió de chica, después quedó el canto en la ducha y más tarde los micrófonos abiertos de Barcelona. El año pasado Ferreira la invitó a sumarse a La Mara. «Cuando llegué a Pico me sorprendí muy gratamente de que hubiera tanto jazz en la ciudad. Encantadísima de que hubiera tanto recorrido acá», afirmó.

El nombre de su banda, por cierto, tiene explicación: mermelada en inglés se dice jam, la misma palabra que designa a las zapadas de las que nació el grupo.

La fuente: el ensamble que formó a toda una generación

Detrás de este movimiento hay una raíz común. Ferreira la llamó «la fuente»: el Ensamble de Vientos, Cuerdas y Percusión, orquesta escuela con 12 años de trayectoria en General Pico, donde se formaron los músicos que hoy integran estas bandas.

«Varios nos fuimos consolidando con el instrumento, empezamos a dar clases y seguimos estudiando, dejándole el paso a los que están sumándose ahora, los más jóvenes. Pero a la vez queríamos seguir teniendo nuestra banda, nuestro ensamble», explicó. Para él, la enseñanza musical «transforma totalmente las vidas de las personas».

También salió al cruce de un prejuicio extendido. «Muchas veces asociamos al jazz como una música de élite, algo que hay que estudiar para poder entenderla. Y en verdad los orígenes son completamente diferentes, muy populares», sostuvo, y recordó que el género creció entre quienes buscaban un motivo para celebrar durante la crisis de los años 30.

La cantina de la noche estará a cargo de la asociación de padres y amigos del ensamble. El Ateneo Cultural funciona desde mediados del año pasado dentro del ciclo La Llave del Viejo Galpón, que ya transita su cuarto año, con ediciones dedicadas al folclore, el rock, la música tropical y el jazz.

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