Cuando restan poco más de dos meses de clases, el docente y dirigente gremial Christian Rosso, integrante de la Intersindical, calificó al ciclo lectivo 2026 como un período «entre difícil y muy difícil». En diálogo con InfoPico Radio 99.9 apuntó contra el desfinanciamiento nacional de la educación pública y advirtió que la crisis social se cuela todos los días en las escuelas.
Un aula que refleja la crisis de las familias
Rosso, que actualmente se desempeña en la escuela técnica de General Pico, sostuvo que el golpe no se limita a los salarios docentes sino que alcanza a las condiciones de trabajo y al clima social que atraviesa a cada institución.
Entre los puntos más críticos, el dirigente enumeró:
- La pérdida del poder adquisitivo del salario docente, agravada por la quita del FONID.
- El desfinanciamiento de áreas clave, la ciencia y las universidades públicas.
- El deterioro de las condiciones de trabajo y de infraestructura, con especial impacto en la educación técnica.
«El panorama educativo nacional está golpeado por un ajuste que no es solo en las cuestiones salariales», señaló, y agregó que la situación de las familias «agrava la vida en las escuelas y todo lo que eso involucra».
El espejo de los 90 y del 2001
Consultado sobre por qué los mismos problemas se repiten década tras década, Rosso planteó que detrás hay «una disputa política, una disputa de paradigmas, de modelos». Y trazó un paralelo directo con dos momentos bisagra de la historia argentina reciente.
«Esto me retrotrae muchas veces a las situaciones de los 90, de inicio de los 2000, 2001, con un desfinanciamiento y un ajuste muy fuerte y una situación social totalmente agravada»
Para el dirigente, los despidos y la caída del ingreso no golpean solamente a los trabajadores de la educación: «También son los padres y las madres de nuestros chicos y chicas en la escuela. Eso se nota y se vivencia cada vez más. Entonces los resultados educativos tampoco pueden ser mejores en esos contextos».
PISA: «Los datos son durísimos»
Sobre la ubicación argentina en las pruebas PISA —puesto 71 entre 95 países y 11 entre 13 en el continente—, Rosso reconoció que los números invitan a la reflexión, aun cuando la metodología pueda discutirse.
«Argentina en otros momentos históricos fue un país al que venían a estudiar su modelo educativo desde otros lugares del mundo», recordó. Y remató con una idea que repitió a lo largo de la entrevista: «Un modelo que implica una desigualdad total, una exclusión total. Frente a esa exclusión total no podés pensar resultados de calidad educativa. Eso no sucede así».
Celulares en las aulas: un balance con matices
El dirigente contó que junto al SITEP participaron de la discusión de la resolución ministerial que prohibió el uso de celulares en los niveles inicial y primario y lo restringió en el secundario. El balance, dijo, es positivo, aunque con una condición: que la norma se aplique de verdad.
«No se plantea un rechazo a la tecnología ni ignorarla. La cuestión es cuando eso solamente tiene que ver con una función de entretenimiento, de aislamiento, que rompe todo el proceso necesario de enseñanza-aprendizaje», explicó. Para Rosso, ninguna medida se define «de una sola vez y para siempre»: propuso volver a sentarse a ajustar criterios, porque en algunos contextos resultó muy pertinente y en otros no se implementó como correspondía.
Inteligencia artificial: la comparación con la calculadora
Profesor de historia, Rosso admitió que la inteligencia artificial ya es parte del día a día en los trabajos escolares, así como antes lo fue el copiar y pegar de internet. Su mirada no es condenatoria, pero sí exigente con la forma de enseñar.
«Cuando usábamos la calculadora, la calculadora no es ni buena ni mala, es una herramienta. Si vos la potenciás con cálculo, bienvenida sea. Ahora, si eso implica que dejás de calcular y de entender los razonamientos matemáticos, estamos en un problema»
El docente insistió en que si la consigna se limita a pedir un resultado, «seguramente te encontrás con demasiado chat o demasiada inteligencia artificial». La clave, dijo, está en el acompañamiento del proceso y en la construcción de pensamiento crítico. También pidió no perder de vista que estas tecnologías «son un producto, una mercancía que tiene un impacto en la sociedad y en el medio ambiente, donde están los que ganan, los que pierden y después los que la usamos».
Formación docente: «No para detectar la burda copia»
Rosso coincidió con quienes reclaman una revisión de la formación docente, pero amplió la agenda más allá de lo tecnológico: mencionó la perspectiva de género y el trabajo con estudiantes con discapacidad como contenidos que buena parte de los educadores de mayor trayectoria fueron incorporando «sobre la misma práctica».
«Las nuevas herramientas son necesarias, no para detectar la burda copia, sino para potenciar, para poder utilizar el recurso de manera positiva», subrayó. En esa línea, reclamó que la discusión no se agote en los contenidos y los procedimientos: «La cuestión filosófica, la cuestión más trascendente, también tiene que ser parte».
Allí deslizó una advertencia contra el entusiasmo tecnológico automático: «Un chico que después está trabajando como empleado informal en la construcción… la inteligencia artificial no es la que le va a resolver la forma de cómo se trabaja. Hay que desmitificar muchas cuestiones».
¿Vuelve a la política? «Descartar no se descarta nada»
Ex candidato a intendente de General Pico, Rosso fue consultado sobre una eventual vuelta a la arena electoral. Recordó que milita en la organización política Desde el Pie y que toda militancia sindical «está atada a un proyecto político ideológico».
«No se descarta nada», respondió sin vueltas. Aclaró, de todos modos, que la candidatura nunca fue el motor de su participación, sino «aportar desde una mirada crítica a la construcción de otros horizontes». Y cerró con una definición sobre el escenario actual: «Hay un modelo al frente que se ha presentado como omnipresente en todos lados. Creemos que hemos hecho otras cosas y que merecemos otras posibilidades de vivir en estas tierras que pisamos».
