En menos de una semana, Carlos Verna publicó dos fotos casi idénticas en su cuenta de X: primero junto al intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, y luego junto a la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso. En ambas, el mismo elemento se repite sobre la mesa: un cartel de una vieja campaña con su nombre y la leyenda “Para defender La Pampa”. La coincidencia, lejos de ser casual, parece formar parte de un mensaje que el propio exgobernador eligió construir con sus propias manos.
Dos fotos, un mismo autor
El primero de los posteos llegó el 8 de septiembre: Verna difundió una imagen junto a Di Nápoli, con el cartel apoyado sobre la mesa y, de fondo, en el mismo encuadre, un cuadro de la vicegobernadora Alicia Mayoral. En el propio posteo, sin que mediara consulta alguna, el exgobernador definió el encuentro como “una charla entre compañeros”.
Seis días después, el 14 de septiembre, el gesto se repitió: esta vez Verna publicó una foto junto a Alonso, con el mismo cartel sobre la mesa y un mensaje escueto pero cargado de sentido: “Siempre Plurales”, en referencia directa a la Línea Plural, el espacio que conduce dentro del peronismo provincial.
Lo relevante no es solo la repetición del cartel, sino quién decide cada vez mostrarlo: en los dos casos fue el propio Verna el que eligió el momento, el interlocutor y el mensaje, publicando la imagen desde su propia cuenta. Eso lo diferencia de otros gestos recientes dentro del PJ pampeano —como el de Mayoral, que en julio fue quien se ocupó de difundir fotos junto a él— y lo posiciona, en este caso, como el autor y no como el acompañante de la señal política.
Por qué importa quién publica
En la interna del Partido Justicialista pampeano, ninguna fotografía de Verna es inocente. El propio dirigente es reconocido por sus “fotos-mensaje”, imágenes cargadas de significado político que suelen anticipar movimientos o marcar posiciones antes de que se conviertan en declaraciones públicas.
Cuando es él quien decide qué foto sale, con quién y en qué momento, es él quien controla el mensaje. Elegir a Di Nápoli primero y a Alonso después, con solo seis días de diferencia, sugiere una intención deliberada: instalarse como el que reparte gestos de cercanía y, con ello, como árbitro del proceso sucesorio del peronismo provincial.
El trasfondo: una sucesión sin heredero definido
Todo esto ocurre en medio de una definición que todavía no tiene nombre propio. El gobernador Sergio Ziliotto no puede competir por la reelección en 2027 por impedimento constitucional, y el peronismo pampeano no exhibe hasta ahora un sucesor natural.
Di Nápoli, intendente de la capital provincial, referencia un sector que viene tendiendo puentes con distintos espacios del PJ. Alonso, intendenta reelecta de General Pico y presidenta de la Unidad Básica local, fue avalada públicamente por el propio Verna en noviembre pasado, cuando el exgobernador dijo que consideraba “razonable” que se postulara a precandidata a gobernadora dentro de cuatro años. Elegir mostrarse primero con uno y después con la otra, con el mismo cartel de fondo, deja abierta la lectura de que Verna no está definiendo un sucesor único, sino repartiendo señales de cercanía con más de un nombre a la vez.
En el ambiente político pampeano, de hecho, Di Nápoli y Alonso son señalados como los dos nombres con chances reales de disputar la candidatura a gobernador del peronismo, por encima de otras figuras que hoy ocupan cargos de mayor jerarquía institucional.
La lectura que circula: la ubicación en la mesa
Entre los dirigentes y operadores que siguen de cerca los movimientos de Verna circula, además, una lectura más protocolar de las fotos: en ambos encuentros, el exgobernador ubicó a un interlocutor a su derecha y a otro a su izquierda. Para quienes leen estas imágenes con la lógica del ceremonial político —donde el lugar a la derecha de la figura principal suele reservarse para quien ocupa una posición de mayor jerarquía—, ese detalle no sería casual.
Se trata, de todos modos, de una interpretación que circula como trascendido y no de una definición confirmada por el propio Verna ni por su entorno. Tampoco hay que perder de vista que, en ambas fotos, el lugar central de la mesa —la cabecera— lo ocupa siempre él: ubicación que, más allá de quién se siente a cada lado, deja en claro quién sigue conduciendo la escena.
La próxima foto a vigilar
Si hay un antecedente que sirve de guía para lo que puede venir, es el de la época de Rubén Marín. En aquellos años, una foto de Marín y Verna juntos —después de rumores de pelea interna— funcionaba como la señal definitiva de que la lista ya estaba cerrada. Siguiendo esa misma lógica, en el peronismo pampeano no seria extraño que, en las próximas semanas, aparezca una foto de Verna junto al propio gobernador Sergio Ziliotto. Si eso ocurre, probablemente sea la confirmación de que la definición sucesoria —hoy repartida en gestos, carteles y fotos separadas— ya está cerrada puertas adentro.
