Laura Belmonte, agrometeoróloga del INTA Anguil, alertó sobre las posibles consecuencias del fenómeno de El Niño en el norte de la provincia de La Pampa. Con los suelos ya saturados y las napas freáticas muy cercanas a la superficie, la llegada de lluvias por encima de lo normal podría generar serios problemas para el sector agropecuario de la región.
Napas al límite en el norte pampeano
La situación de partida no es favorable. Según los datos técnicos que maneja el INTA, las napas en la cuenca de General Pico, Trillí y Trebolares se encuentran entre los 50 centímetros y el metro de profundidad. En Intendente Alvear el panorama es similar.
«El año 2025 terminó con excesos de precipitaciones», explicó Belmonte. Sectores del departamento Chapaleufú recibieron entre 1.000 y 1.200 milímetros durante todo ese año, muy por encima de los valores históricos esperados.
«Arrancamos 2026 con los suelos bastante cargados. Hoy vemos una gran parte del área afectada con los suelos bastante cargados de humedad y muchos ya saturados»
El Súper Niño y sus efectos esperados
El fenómeno de El Niño Oscilación del Sur viene mostrando señales preocupantes. Las temperaturas anómalas del océano Pacífico indican una intensificación que podría impactar con fuerza en la región.
Cuando se presenta la fase cálida del fenómeno, las lluvias tienden a incrementarse principalmente en el este del país. En La Pampa, los registros históricos muestran que durante los años Niño las precipitaciones superaron los valores normales, especialmente en:
- Departamento Chapaleufú
- Departamento Maracó
- Norte de Quemú Quemú
- Realicó
- Zona de la estepa pampeana
Los índices más intensos se darían entre noviembre y diciembre de 2026, aunque el efecto podría perdurar hasta enero y febrero del año siguiente.
Doble cara: oportunidad y riesgo
La especialista aclaró que no todo es negativo. Si las lluvias se distribuyen de manera gradual a lo largo de varios meses, podrían resultar beneficiosas para las campañas de verano. El problema aparece cuando los eventos son severos: grandes milimetrajes en cortos períodos de tiempo.
«Uno puede ser muy positivo y otro puede ser, ya cuando hay excesos, ya pasa a ser negativo», señaló Belmonte. Como referencia, mencionó los últimos eventos Niño fuertes: el de 1997-1998 y el de 2016-2017, que provocaron efectos importantes en el noreste pampeano.
El INTA sigue trabajando con recursos escasos
Consultada sobre la situación del organismo, Belmonte reconoció las dificultades. «Este año es como un parate», admitió. Los proyectos programáticos se terminaron y el personal continúa sus tareas con recursos limitados.
«Seguimos haciendo lo que veníamos haciendo antes con los recursos bastante escasos, pero seguimos trabajando en lo que podemos, como podemos»
Pese a las restricciones, la agrometeoróloga destacó el valor de poder anticipar este tipo de fenómenos climáticos como herramienta de planificación para productores y autoridades.
