El Autódromo Provincia de La Pampa, ubicado en la localidad de Toay, fue escenario de un momento de extrema tensión en el inicio de la competencia final del TC2000. Apenas se habían transitado los primeros metros de la prueba cuando un espectacular accidente encendió las alarmas de todos los presentes en el predio pampeano y obligó a neutralizar la carrera.
El protagonista del fuerte siniestro fue el piloto santafesino Tomás Fernández. En los compases iniciales de la competencia, el corredor perdió el control de su Nissan Kicks, unidad que es alistada por la escuadra Pfening Competición.
La dinámica del accidente fue verdaderamente veloz y violenta. El vehículo salió eyectado tras morder el tradicional “pianito” del trazado pampeano y se dirigió a gran velocidad hacia el paredón de contención. Luego del primer impacto frontal, el auto dio varios tumbos en el aire hasta detener su marcha, quedando con la carrocería completamente destruida.
El estado de salud tras el impacto
A pesar de las escalofriantes imágenes y la contundencia de los golpes, la estructura de seguridad de los autos de la categoría –reconocida por ser la más tecnológica del país– resistió de manera óptima y resguardó la integridad física del piloto.
Afortunadamente, Fernández logró descender del habitáculo dañado por sus propios medios, lo que llevó un inmediato alivio tanto a su equipo como al público. De todas maneras, y siguiendo los estrictos protocolos de la categoría para este tipo de eventualidades, el santafesino fue asistido de inmediato por el personal médico del autódromo para evaluar los fuertes golpes sufridos durante el despiste y posterior vuelco.




