El horror quedó registrado en cámaras
La Justicia de Mar del Plata se encuentra investigando un grave caso de maltrato contra dos adultas mayores en una residencia geriátrica de la ciudad. El hecho salió a la luz luego de que las cámaras de seguridad del establecimiento, ubicado en la calle Deán Funes al 1700, registraran las agresiones cometidas por un empleado, quien ya fue desvinculado de su puesto.
La denuncia fue presentada por la responsable del geriátrico, quien decidió revisar las filmaciones internas tras recibir alertas de familiares que notaron lesiones sospechosas en los residentes. En los videos, que ya forman parte de la causa, se observa cómo el trabajador maltrata a una mujer en silla de ruedas mientras la acuesta de forma brusca. En un momento de extrema violencia verbal, el sujeto le dice: “No me interesa lo que vos querés. Bueno, ya es hora de que te mueras. ¿Por qué no te morís, vieja hija de puta? Morite de una. Morite. Morite, hija de puta. Dejanos de molestar”, mientras la víctima llora desconsoladamente.
En otro fragmento de las grabaciones, el mismo hombre golpea con una cuchara a otra adulta mayor mientras intentaba alimentarla, provocándole un corte superficial en el labio. Ante el llanto de la mujer, el agresor responde de manera amenazante: “¿Ah tenés ganas de llorar?”, antes de retirarla del lugar en su silla de ruedas.
La causa judicial y el contexto de crisis
Tras detectar la gravedad de los hechos, las autoridades del geriátrico despidieron al trabajador y entregaron el material fílmico a la Justicia. La causa fue caratulada como lesiones leves y quedó bajo la órbita de la Unidad Funcional de Instrucción de Composición Temprana de Conflictos Penales, que trabaja para identificar formalmente a las víctimas y determinar las responsabilidades penales.
Este episodio se suma a una preocupante serie de denuncias por maltratos en residencias de ancianos en la provincia de Buenos Aires. Recientemente, en La Matanza, la Justicia intervino un geriátrico tras la fuga de un hombre de 78 años que denunció agresiones, abandono y desnutrición. En aquel operativo, encabezado por la fiscal Andrea Palín, se constataron condiciones de higiene deplorables, rastros de sangre en colchones y síntomas de desnutrición en los siete adultos mayores alojados, lo que derivó en su traslado a otros centros y el inicio de una investigación por abandono de persona.



