El hecho ocurrió en la casa de la abuela de la víctima, en 2018. El agresor la amenazó para mantener el silencio, aprovechándose de su vulnerabilidad. La Justicia pampeana dispuso que cumpla prisión domiciliaria con tobillera electrónica hasta que el fallo quede firme.
En un fallo dictado en los tribunales de Santa Rosa, la Justicia de La Pampa condenó a siete años de prisión a un hombre hallado culpable de abusar sexualmente de su propia sobrina. La víctima, que al momento del ataque tenía apenas 12 años y padece un retraso madurativo moderado, guardó el terrible secreto durante años bajo una manipulación perversa: el agresor le advirtió que, si abría la boca, su abuela sufriría una depresión y moriría a causa del disgusto.
El estremecedor caso tuvo lugar alrededor del año 2018 en la vivienda de la abuela materna de la niña, domicilio que también habitaba el imputado. Según la minuciosa investigación que logró probar en debate la fiscal Cecilia Molinari, el hombre aprovechó una tarde en la que la niña se encontraba descansando en una habitación y, bajo el pretexto de “jugar un juego”, la forzó violentamente a practicarle sexo oral.
El calvario silencioso de la joven salió a la luz recién a principios de 2024. Un nuevo episodio de hostigamiento por parte del tío, quien intentó presionarla para que se tomara fotografías íntimas con el fin de enviárselas a un amigo, desencadenó en la víctima un severo ataque de pánico que requirió su internación de urgencia en el hospital local. Fue allí, sumida en una profunda crisis de angustia, donde finalmente pudo quebrar el silencio y revelarle a su madre el infierno vivido en su niñez.
Durante el juicio, la defensora oficial Paula Arrigone intentó desacreditar a la joven, apoyándose en peritos de parte que insinuaron supuestas fabulaciones o inconsistencias temporales en su relato a raíz de su condición cognitiva. Sin embargo, el juez de Audiencia Gastón Boulenaz fue categórico a la hora de dictar la sentencia: respaldó el impecable y doloroso testimonio que la víctima brindó en Cámara Gesell, sólidamente validado por la perito oficial y los relatos de sus docentes y psicólogas de apoyo.
En su resolución, el magistrado aplicó una insoslayable perspectiva de género, niñez y discapacidad, dejando en claro que los abusos intrafamiliares suelen estar marcados por la clandestinidad y el retraso en la develación. Hasta que la condena quede firme, el abusador permanecerá bajo arresto domiciliario estricto, monitoreado por una tobillera electrónica, medida impuesta para mitigar el riesgo de fuga frente a la alta pena que se le ha dictado.



