La medida, que había sido dispuesta por el Defensor General debido a una grave falta de personal, fue anulada apenas dos horas después. El Procurador General coincidió en el diagnóstico de la crisis, pero aclaró que solo el Superior Tribunal de Justicia (STJ) tiene la facultad de limitar los horarios de los organismos judiciales.
En una jornada marcada por los contrapuntos dentro del Poder Judicial pampeano, la Procuración General dejó sin efecto la Resolución DG N.º 08/26, a través de la cual el Defensor General de la provincia, Martín Saravia, había dispuesto restringir los días de atención al público en las Defensorías Civil y Penal de Victorica ante un inminente colapso por falta de empleados.
La decisión original de Saravia establecía que, ante el desmantelamiento del equipo de trabajo, las oficinas del oeste provincial solo abrirían sus puertas los lunes, miércoles y viernes. Sin embargo, apenas un par de horas tras conocerse la medida, el Procurador General, Mario Bongianino, intervino para frenar la acción.
Bongianino sostuvo que, si bien “existe coincidencia con el diagnóstico sobre la situación del servicio de defensa pública”, la restricción no puede ser dictada por la Defensoría General. Amparándose en la Ley Orgánica del Poder Judicial, subrayó que “esa atribución corresponde exclusivamente al Superior Tribunal de Justicia de La Pampa”, motivo por el cual la resolución de emergencia quedó anulada.
El vaciamiento de las Defensorías en el oeste
Más allá del conflicto de competencias administrativas, el cruce institucional sacó a la luz la grave situación que atraviesa el sistema de defensa pública en la IV Circunscripción Judicial. En su escrito inicial, Saravia había trazado un duro panorama sobre la pérdida de recursos humanos en una zona clave, cuya jurisdicción abarca localidades históricamente postergadas como Loventuel, Colonia Emilio Mitre, Luan Toro, Carro Quemado, Algarrobo del Águila, La Humada y Santa Isabel.
Originalmente, las dos defensorías de Victorica contaban con cinco trabajadores para hacer frente a la demanda diaria. Sin embargo, una serie de decisiones administrativas recientes desarmó la oficina: un empleado fue trasladado para asistir a un juez, una trabajadora fue reasignada al Ministerio Público Fiscal de General Pico, un tercer integrante se acogió al retiro y un cuarto está a punto de jubilarse.
“A la brevedad, contaríamos con un solo trabajador para colaborar con ambas defensorías. Esto es de una gravedad inusitada”, había alertado el Defensor General, remarcando que sostener estas dependencias es vital para garantizar el acceso a la justicia de los sectores más vulnerables frente a las enormes distancias de la región.
Asimetrías frente a las Fiscalías
Otro de los puntos fuertes del reclamo de la Defensoría General, que la Procuración reconoció como válido pese a anular la medida, es la profunda desigualdad de recursos dentro de la Justicia pampeana.
Mientras el Ministerio Público Fiscal supera el centenar de trabajadores, las defensorías penales no llegan a veinte en toda la provincia (una diferencia cercana al 90%). Esta disparidad resulta alarmante si se tiene en cuenta que la defensa pública absorbe más del 90% de las causas penales de La Pampa, cifra que trepa al 98% en la etapa de Ejecución de la Pena.
“Pasar recursos de las Defensorías hacia las Fiscalías no parece un buen acto administrativo. Tampoco lo es hacerlo para cubrir baches a los Jueces”, había fustigado Saravia, criticando además la falta de incentivos económicos que genera una constante migración de jóvenes profesionales hacia otros fueros.
A este complejo escenario se suma el abuso de la “justicia en comisión”, con funcionarios provisorios y demoras en las titularizaciones. De hecho, en Victorica actualmente solo dos funcionarios judiciales son titulares en sus cargos.
Por el momento, y tras la intervención de la Procuración General, las Defensorías de Victorica deberán continuar operando con su esquema habitual de lunes a viernes, a la espera de que el Superior Tribunal de Justicia o los organismos pertinentes brinden una solución de fondo a la falta crítica de personal.


