Macota Espada, kinesiólogo de General Pico, dialogó con InfoPico Radio sobre un problema que afecta al 80% de la población en esta época del año: el aumento de dolores musculares y contracturas por las bajas temperaturas. Alertó sobre los riesgos de la automedicación y compartió consejos prácticos para atravesar el invierno sin molestias.
El frío y sus efectos en el cuerpo
Según explicó Espada, la estación fría acentúa las molestias a nivel muscular en la zona de la espalda alta, cervicales y dorsales. “Vivimos acurrucados, vivimos tensionados por los cambios de clima”, señaló. El profesional describió cómo el organismo adopta una postura de protección ante el frío: “El músculo tiende a contraerse para conservar el calor. Tiende a adoptar una postura de contraernos, de achicarnos, y es fisiológico, es para mantener el calor corporal”.
Sin embargo, cuando esa conducta se sostiene en el tiempo, aparecen las consecuencias. “Si eso lo sostenemos, o una conducta repetitiva, nos puede acentuar un dolor a nivel cervical, a nivel dorsal”, advirtió. El problema se agrava con los contrastes térmicos bruscos: pasar del calor de la casa o el auto a la intemperie genera un estado de contracción muscular permanente.
El flagelo de la automedicación
Uno de los puntos que Espada remarcó con énfasis fue el riesgo de automedicarse ante el primer síntoma. “Hay un flagelo importante, la automedicación. ¿Qué puedo tomar? Lo primero que te dice, a mí me llaman, me consultan por WhatsApp, che, me duele tal cosa, ¿qué puedo tomar?”, relató.
“La medicación tiene que estar a cargo del médico, del profesional que te atiende, en tu médico de cabecera. Así sea una pavada, la consulta para saber si lo puedes tomar o no es para mí preponderante”
El kinesiólogo reconoció que esta conducta se repite incluso en su propia casa: “Lo vivo hasta con mi propia casa, con algunos integrantes de mi familia, que puedo tomar, me puedo tomar un ibuprofeno, me puedo tomar un paracetamol”.
Cambios de hábitos y prevención
En lugar de recurrir a los medicamentos, Espada propuso modificar las conductas. Las recomendaciones incluyen:
- Mantener ambientes internos con temperatura homogénea respecto al exterior, evitando contrastes bruscos
- No abusar de la calefacción excesiva en viviendas y vehículos
- Usar vestimenta apropiada: cuellitos, bufandas, gorros
- Vestirse adecuadamente incluso en ambientes interiores
- Realizar actividad física regularmente
Sobre este último punto, el profesional fue enfático: “La actividad física va a ser siempre mi mayor propaganda. No estoy diciendo vayan al kinesiólogo, estoy diciendo hagan actividad física para mantener esos músculos”. La ejercitación permite que los músculos y articulaciones tengan buena vascularización y flujo sanguíneo, lo que ayuda a revertir los espasmos provocados por el frío.
La importancia de los hábitos posturales
Espada comparó el comportamiento humano con el de los animales: “Viste que los animales se levantan y se desperezan, se estiran, los perros, los felinos se estiran. Bueno, esas conductas, si uno las pudiera hacer un hábito, que es lo más difícil de lograr, hábitos”.
El kinesiólogo diferenció entre conducta y hábito. “El hábito es cuando ya lo haces naturalmente, como cepillarte los dientes cada mañana, que es un hábito que no lo pensás”, ejemplificó. Y concluyó: “Si nosotros pudiéramos generar hábitos posturales, tendríamos mucho menos concurrencia a los kinesiólogos, mucho menos concurrencia a los médicos por dolores físicos y demás, tendríamos mejor calidad de vida”.
El frío y las lesiones deportivas
Consultado sobre la relación entre bajas temperaturas y lesiones musculares, Espada fue categórico: “Está probado que hay una predisposición enormemente mayor a padecer una lesión muscular cuando no hay una actividad previa, un acondicionamiento previo, una entrada en calor”.
El profesional citó ejemplos de deportistas de élite que dedican hasta una hora de activación muscular antes de competir, incluso en condiciones de calor extremo. Esta preparación previa resulta fundamental para evitar lesiones en el aparato musculoesquelético.
Para quienes ya tienen molestias instaladas, Espada recomendó “concurrir a hacerse masajes, controles, e insistir con la elasticidad, con la elongación de los vientres musculares, con movimientos”. La clave, insistió, está en la prevención a través de cambios conductuales antes que en el tratamiento.


