Facundo Gastón García llevó a un preso a un ‘punto ciego’ de la dependencia, lo molió a golpes y le apoyó su arma reglamentaria en la cabeza. El detenido había sido arrestado por balear la casa de la hermana del oficial. El Tribunal de Impugnación ratificó la pena de prisión en suspenso y su inhabilitación de la fuerza.
Un caso de extrema violencia institucional y venganza personal que tuvo como escenario la Comisaría Departamental de Eduardo Castex llegó a su cierre judicial. La Sala A del Tribunal de Impugnación Penal de La Pampa ratificó la condena contra el policía Facundo Gastón García, sentenciado a un año y seis meses de prisión de ejecución condicional y el doble de tiempo de inhabilitación especial para ejercer cargos en las fuerzas de seguridad.
Los hechos, que parecen sacados de una película policial, ocurrieron la noche del 14 de enero de 2024. Según quedó demostrado en el expediente judicial, García sacó de su celda a Jorge Alberto Pellegrino, un hombre que se encontraba detenido por un delito grave: haber efectuado disparos contra la vivienda de la hermana del propio uniformado.
Aprovechando la situación de vulnerabilidad del recluso, el policía lo condujo hasta la cocina de la seccional, un sector estratégico identificado durante el juicio como un ‘punto ciego’ para las cámaras de seguridad. En ese rincón, García desató su furia: insultó al detenido, le propinó golpes de puño que le dejaron severos hematomas en la espalda y, en el punto más álgido de la agresión, cargó su arma reglamentaria y se la apoyó directamente en la cabeza.
Las cámaras lo delataron
Aunque el ataque ocurrió fuera de la vista de los dispositivos de grabación, el sistema de videovigilancia de la comisaría fue la prueba letal contra el efectivo. Los jueces pudieron observar claramente el ‘antes y el después’ del ataque. En el video se ve cómo el detenido camina de forma normal al salir de la celda y, apenas unos minutos después, tras volver del ‘punto ciego’ junto al policía, regresa caminando encorvado, tomándose el tórax con signos de evidente dolor para finalmente arrojarse al suelo.
La defensora oficial, Paula Lorena Arrigone, intentó derribar la condena de primera instancia dictada por el juez Gastón Boulenaz argumentando que las lesiones podrían haberse producido durante el forcejeo del arresto inicial o incluso deslizó que el testimonio de la víctima no era creíble debido a su estado de intoxicación por consumo de drogas. Sin embargo, las magistradas del Tribunal de Impugnación, María Paola Frigerio y María Eugenia Schijvarger, desestimaron de plano estos argumentos.
Para el tribunal revisor, el relato de la víctima fue coherente y encontró respaldo absoluto en los certificados médicos y en la cronología de las grabaciones de la propia comisaría.


