Muchos trabajadores rurales desconocen que necesitan una licencia específica para trasladar tractores o cosechadoras por la vía pública. Bruno Miño, columnista especializado en seguridad vial, alertó sobre una situación común en la zona: conductores de maquinaria agrícola que salen del campo sin la documentación requerida, exponiéndose a multas y complicaciones legales.
De la tranquera para afuera, las reglas cambian
“Mientras trabajás dentro del campo es otro tema, pero cuando salís de la tranquera para afuera, aún en un camino de tierra, es vía pública”, explicó Miño. Desde ese momento, el conductor debe contar con una licencia habilitante según el tipo de vehículo que maneje.
El especialista detalló que existen tres categorías de licencias para maquinaria agrícola:
- G1: para tractores agrícolas
- G2: para máquinas agrícolas como cosechadoras o mosquitos
- G3: para convoy o tren agrícola, que permite hasta dos enganches adicionales
Estas licencias se tramitan en el municipio donde reside el conductor. Los requisitos incluyen un examen psicofísico, conocimientos de la ley de tránsito y saber operar el vehículo correspondiente.
Sin patente, el permiso de Vialidad es obligatorio
Además de la licencia, la maquinaria debe circular con chapa patente y tarjeta verde. En caso de no contar con estos documentos, el conductor necesita un permiso de circulación emitido por Vialidad Provincial, que reemplaza legalmente esa documentación.
“Si salís y hay un operativo, te paran, te van a pedir la G1 porque vas en tractor. Y otra cosa, el vehículo, si no tiene chapa patente o tarjeta verde, está en infracción también”
Miño destacó que estos permisos restringen la circulación nocturna y en días de lluvia, justamente para minimizar riesgos.
La responsabilidad también recae en el empleador
El columnista apuntó que los propietarios de campos tienen una responsabilidad directa en esta cuestión. “Si el propietario sabe bien lo que hay que hacer y no lo hace, es una falta”, advirtió.
Existen dos panoramas bien diferenciados: empresas que exigen toda la documentación en regla antes de autorizar la salida de un vehículo, y otras que por evitar costos administrativos mandan a sus empleados sin los papeles correspondientes. “En la ruta el problema es tuyo, como conductor”, señaló Miño, aunque aclaró que en caso de accidente o infracción grave, el empleador también enfrenta consecuencias económicas significativas.
Un llamado de atención a partir de casos de trabajo irregular
La columna surgió a partir de la preocupación manifestada por la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) y el registro nacional de trabajadores rurales, que detectó casos de empleo no registrado en condiciones precarias.
Miño recordó situaciones concretas: tractoristas con años de experiencia que al querer pasarse al transporte de cargas descubren que nunca tuvieron la documentación adecuada. “¿Qué es eso?”, le preguntaban cuando les mencionaba los permisos de circulación.
El mensaje del especialista apunta tanto a trabajadores como a empleadores: conocer la normativa no solo evita multas, sino que protege legalmente a ambas partes ante cualquier eventualidad en la vía pública.


