Desde el año 2018, el Laboratorio Regional del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), ubicado en nuestra ciudad de General Pico, lleva adelante una tarea fundamental para la región agroindustrial: el análisis de muestras de colmenas para diagnosticar y controlar enfermedades que afectan gravemente a las abejas, como la varroasis y la nosemosis.
En el marco del Programa Nacional de Sanidad Apícola, durante lo que va de este año los profesionales del laboratorio pampeano procesaron 144 muestras. Estas provienen de distintas cabañas apícolas inscritas en el Registro Nacional de Apiarios de Crianza. Del total analizado, 12 corresponden a establecimientos de La Pampa, mientras que el resto llegó desde las provincias de Mendoza y Buenos Aires.
Las principales amenazas para las colmenas
La varroasis es una enfermedad generada por un ácaro conocido como “Varroa destructor”. Este parásito se adhiere a las abejas y se alimenta de su hemolinfa, transmitiéndoles un importante complejo viral que afecta de manera considerable su desarrollo normal y supervivencia.
Por otro lado, la nosemosis es una afección de tipo intestinal, sumamente invasiva y contagiosa, que ataca a las abejas adultas. Es provocada por hongos del orden Microsporidia (denominados Nosema apis y Nosema ceranae), los cuales liberan esporas de resistencia. Este cuadro genera un debilitamiento generalizado de la colonia y puede decantar en la mortandad total de las colmenas.
Diagnóstico especializado e importancia regional
La Resolución N° 278/2013 del Senasa estipula que las cabañas apícolas registradas a nivel nacional deben estar bajo estricta vigilancia sanitaria. Para ello, es obligatorio realizar estos análisis dos veces al año: una primera inspección en otoño, al cierre de la temporada, y una segunda en primavera, de cara al inicio de la nueva campaña. Las muestras tomadas tienen carácter oficial y deben remitirse únicamente a laboratorios habilitados.
Un dato que resalta la relevancia de las instalaciones en nuestra ciudad es que, en todo el país, los únicos establecimientos autorizados para esta tarea pertenecen al Senasa: el Laboratorio Nacional de referencia en Martínez (Buenos Aires), el de Comodoro Rivadavia (Chubut) y el Laboratorio Regional de General Pico.
Para detectar la varroasis, los especialistas locales utilizan la denominada “técnica del frasco”, que consiste en el recuento de ácaros y abejas presentes en la muestra para determinar el porcentaje de infestación. En el caso de la nosemosis, se emplea la técnica de Cantwell modificada por Fries. Este minucioso procedimiento implica la maceración de los abdómenes de las abejas y la realización de diluciones para buscar las esporas bajo el microscopio óptico. Según la cantidad de esporas halladas por abeja, se clasifica el grado de infestación como débil, medio o fuerte.
Vale destacar que determinar el grado de infestación mediante estos ensayos de laboratorio es el paso clave que permite definir las acciones sanitarias necesarias para el saneamiento de las colmenas. Con este trabajo sostenido, el Senasa garantiza el control sanitario en terreno, resguarda el capital de los productores, suma valor agregado a la producción melífera argentina y previene la dispersión de plagas perjudiciales.




