La confianza del paciente, clave en la recuperación kinesiológica

25 mayo, 2026 a las 16:00

El kinesiólogo Macota Espada, profesional de Salubrita y agente de salud del hospital local, reflexionó sobre un aspecto muchas veces invisibilizado en la rehabilitación: el acompañamiento emocional del paciente. Durante su columna en Info Pico Radio, Espada enfatizó que recuperar la confianza es tan importante como recuperar la movilidad física.

Cuando el miedo frena la recuperación

Espada relató una situación que vivió recientemente con una paciente que había pasado 40 días con yeso en la muñeca. La mujer no se animaba a usar la mano para actividades cotidianas como comer o cepillarse los dientes.

“Desde que vine acá, con las manipulaciones, con la contención de saber que puede mover sin miedo, empecé a tomar confianza. Ayer estaba comiendo sola, pinchando y activando el tenedor sola”

El kinesiólogo explicó que después de un período prolongado de inmovilización, aparece una alteración sensorial y emocional que impide al paciente confiar en su propio cuerpo. “Es común que aparezca un dolor, que las fibras estén trabajando, elastizándose, despegándose de los planos que quedaron sujetos por la cicatrización”, aclaró.

Más que aparatos y ejercicios

Para Espada, el rol del kinesiólogo excede la aplicación de técnicas y equipos. “No es solamente ir al kine a que te pongan el aparatito, a que te hagan flexiones y te vas a tu casa”, advirtió. La charla, la explicación del proceso evolutivo y los tiempos de curación forman parte esencial del tratamiento.

El profesional destacó la necesidad de hablar desde el conocimiento pero con optimismo, sin caer en promesas vacías ni en pesimismos que paralicen al paciente. “Es la diferencia entre un profesional que sabe lo que hace y uno que quizás peca de no saber lo que está transmitiendo”, señaló.

El caso del deportista

La situación se repite con los deportistas que sufren lesiones musculares. Espada mencionó el ejemplo del jugador que se desgarra y luego tiene miedo de estirar la pierna. “Transmitirle confianza, decirle che, podés volver a hacer los dos pasos en la bandeja, pero me siento un tironcito. Bueno, pero es normal”, ejemplificó.

Actualmente atiende en el hospital a un joven con fractura de tibia y peroné que está comenzando a descargar peso parcialmente. El dolor que aparece al pararse sin muletas genera temor, pero el kinesiólogo le explicó que esa sensación es normal y transitoria.

Un mensaje para colegas jóvenes

Espada dirigió también su reflexión a los profesionales más jóvenes de la kinesiología. Consideró importante que sepan que el vínculo con el paciente y la contención emocional “a veces sirve mucho más que la fisioterapia en sí”.

El kinesiólogo, que además trabaja en el Hospital de General Pico, insistió en que estos matices hacen al profesional y generan un vínculo terapéutico más profundo, acelerando los procesos de rehabilitación desde la seguridad y el conocimiento académico.

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