Un hombre de 28 años fue condenado a un año de prisión efectiva tras protagonizar una salvaje secuencia de violencia barrial. Primero golpeó con una cadena a la pareja de una vecina y luego disparó al menos dos veces con una carabina hacia la vivienda familiar.
La ciudad de General Pico fue escenario de un violento episodio que culminó con una condena de prisión de cumplimiento efectivo. El juez de Control Alejandro Gilardenghi sentenció a un joven de 28 años a un año de cárcel por los delitos de agresión con arma y abuso de armas, en un caso que dejó al descubierto la extrema violencia de los conflictos vecinales.
Los hechos que motivaron la condena ocurrieron el 20 de febrero de 2026, poco antes de las dos de la tarde. Según consta en el fallo judicial, la escalada de violencia comenzó cuando el agresor, circulando a bordo de una motocicleta de 110 cc, interceptó a la hija de la denunciante y a su pareja, quienes transitaban en bicicleta. Sin detener su marcha, el atacante golpeó al joven con una pesada cadena.
El ataque motivó a la chica a dar aviso a su madre, quien inmediatamente llamó a la policía. Sin embargo, la furia del agresor estaba lejos de terminar. Minutos después, se apostó en una esquina cercana y abrió fuego con un arma larga, tipo carabina, directamente hacia la casa de la denunciante, donde se encontraba resguardada la familia.
Milagrosamente, los disparos no dejaron heridos. El primer proyectil impactó contra una planta, quebrando una de sus ramas, mientras que el segundo balazo destrozó el parabrisas de un automóvil estacionado en la casa de un vecino. El brutal ataque a tiros a plena luz del día generó pánico en el grupo familiar, quienes declararon ante las autoridades que no era la primera vez que sufrían incidentes de este tipo.
En un juicio abreviado donde las partes renunciaron a los plazos de impugnación, el fallo quedó firme de inmediato. El magistrado dispuso que el tirador cumpla un año de prisión de manera efectiva, ordenando su paso al fuero de ejecución penal. Asimismo, la Justicia determinó mantener una estricta confidencialidad sobre la identidad y ubicación exacta de las víctimas para proteger su seguridad ante posibles represalias.



