Tras la reciente clausura de una vivienda que alojaba a personas mayores sin la habilitación correspondiente en General Pico, la Dirección de Familia de la Municipalidad brindó detalles sobre los operativos de control. Ivana Pérez Santillán, titular del área, explicó cómo se supervisan estos espacios y dejó un mensaje contundente: “Necesitamos el compromiso de la familia para poder actuar”.
Un trabajo sistemático y conjunto
La fiscalización de los geriátricos y residencias no es un hecho aislado ni reactivo. Según detalló la funcionaria en los micrófonos de InfoPico Radio 99.9, las inspecciones se realizan de manera semanal y coordinada entre tres áreas municipales: Obras, Comercio y Familia. “No es que realizamos una fiscalización mediante un hecho concreto o una denuncia. Es un trabajo sostenido que forma parte de la agenda diaria”, aseguró.
Sin embargo, el caso clandestino que tomó estado público la semana pasada tuvo una particularidad. El municipio llegó al lugar tras recibir un oficio judicial motivado por la denuncia de un organismo estatal, el cual detectó la vulneración de los derechos de una persona mayor. Al momento del operativo, en la vivienda se encontraban dos adultos mayores. Los equipos técnicos contactaron de inmediato a sus familiares, quienes se hicieron cargo de retirarlos y reubicarlos.
Alta demanda y habilitaciones en marcha
El panorama de las residencias en General Pico refleja una demanda creciente, en sintonía con el envejecimiento poblacional. Actualmente, la ciudad cuenta con alrededor de 10 establecimientos habilitados y otros 13 o 14 en pleno proceso de regularización o renovación.
“Las que están en funcionamiento trabajan prácticamente con el cupo lleno”, precisó Pérez Santillán. El trámite se rige por la Ley Provincial 3129 y una ordenanza municipal específica. Las licencias definitivas tienen una vigencia de tres años, y una vez vencido ese plazo, los propietarios deben iniciar nuevamente los trámites.
“No es que ya tiene la habilitación y nos olvidamos. Vamos, visitamos, remarcamos y acompañamos a estas residencias en todo el proceso”, subrayó la directora de Familia.
Envejecimiento activo y la responsabilidad del entorno
Con un 18% de la población piquense en la franja de adultos mayores, el municipio busca promover un paradigma que escape a la pasividad. No todos necesitan o desean vivir en una residencia. De hecho, unos 350 vecinos participan de forma independiente y activa en los talleres municipales que comenzaron en abril.
Para aquellos que, por la dinámica de sus hogares, requieren de un dispositivo de cuidado integral, la funcionaria fue tajante respecto al rol del entorno afectivo. El Estado exige estructuras, planificaciones y cumple con los controles de ley, pero la primera línea de defensa sigue siendo el hogar.
“Me parece sumamente importante remarcar la responsabilidad de la familia ante los lugares donde decide alojar a la persona mayor”, concluyó Pérez Santillán. “Necesitamos ese compromiso de la comunidad en general para alertarnos de distintas situaciones donde los derechos no son respetados”.



