El avanzado estado de deterioro de la Ruta Nacional 152, en la provincia de La Pampa, ha superado el problema de la transitabilidad para convertirse en un factor de aislamiento para las localidades que dependen de este corredor estratégico. La traza, que une Padre Buodo con Casa de Piedra a lo largo de 290 kilómetros, es una vía fundamental de conexión entre el centro del país y la Patagonia, pero su condición actual limita el acceso a derechos básicos para las comunidades de la región.
En este contexto, el ministro de Obras y Servicios Públicos, Alfredo Intronati, se reunió en la zona con el intendente de Puelches, Julio Gerez, la intendenta de Gobernador Duval, María Eugenia Grazide, y vecinos para constatar el estado de la calzada. La falta de mantenimiento ha provocado una drástica reducción de servicios esenciales, como la disminución o eliminación del transporte público, serias dificultades para los traslados sanitarios de urgencia y obstáculos para los estudiantes que necesitan la ruta para asistir a clases.
Las consecuencias económicas y sociales son severas. “Hace mucho tiempo que no llegan transportes a Gobernador Duval, y trasladar personas a centros de mayor complejidad se volvió una complicación cotidiana”, advirtió la intendenta Grazide. Por su parte, Gerez señaló que “ya no hay colectivos ni comisionistas con frecuencia diaria, lo que perjudica a productores y vecinos. La ruta en este estado un peligro real porque atenta contra la seguridad y la vida de los usuarios”.
El impacto en la actividad comercial y turística es crítico. Alberto Medina, comerciante y hotelero de Puelches, describió la situación: “Está todo parado. Los proveedores ya no vienen y tenemos que viajar nosotros a buscar mercadería. Cada vez hay menos clientes y los costos siguen siendo los mismos. El estado de la ruta nos deja afuera del sistema”. En la misma línea, la viceintendenta de Puelches, Carolina Antimán, calificó el panorama como “una situación desastrosa”, denunciando la falta de transporte, el nulo movimiento comercial y los frecuentes accidentes, concluyendo que “el abandono es total”.
El deterioro de la calzada es generalizado, con baches profundos, grietas y deformaciones. Los tramos más comprometidos se identificaron entre El Carancho y el Parque Nacional Lihué Calel, entre General Acha y El Carancho, y en el sector de Puelches a Casa de Piedra. A esto se suma la ausencia de señalización horizontal, lo que incrementa el riesgo en una vía con intenso tránsito de cargas y turismo.
El ministro Intronati se comprometió a gestionar ante el Gobierno nacional un plan de reparación integral. “El estado de la Ruta Nacional 152 es una preocupación constante. Existe un impuesto a los combustibles destinado al mantenimiento vial que no se está aplicando, y eso se refleja claramente en este deterioro”, sostuvo. Si bien reconoció el esfuerzo del personal de Vialidad Nacional, afirmó que “sin recursos no hay buenos resultados” y que el bacheo es insuficiente ante la necesidad de una intervención estructural. Además, cuestionó la falta de respuesta al pedido de traspaso de la ruta a la provincia: “Si no tenemos autorización, no podemos intervenir. Hoy ni siquiera esa posibilidad está siendo concedida”.
Un factor que agrava la situación es el aumento del tránsito pesado vinculado a Vaca Muerta, que pasó de un promedio de 200 a 300 camiones diarios a entre 800 y 1.200, acelerando el desgaste de la calzada. “Las rutas son un medio de integración y deben garantizar seguridad. Hoy muchas rutas provinciales absorben un tránsito que no les corresponde”, explicó el ministro. El estado de la Ruta 152 expone así una problemática que trasciende la infraestructura, afectando el acceso a la salud, la educación y el desarrollo económico de una vasta región pampeana.













