El secretario de Gobierno de la Municipalidad de General Pico, Nicolás Mendoza, visitó los estudios de InfoPico Radio 99.9 para realizar un balance de los primeros meses del año en sus áreas a cargo. Durante una extensa entrevista, el funcionario abordó la problemática vial, el valor de las multas, la participación ciudadana y su visión sobre el actual escenario político, dejando definiciones tajantes sobre el comportamiento de los conductores en la ciudad.
En pocas líneas
- El secretario de Gobierno de General Pico, Nicolás Mendoza, defendió los controles de tránsito como una medida de seguridad ante la alta siniestralidad vial, negando su fin recaudatorio y citando excesos de velocidad de hasta 90 km/h detectados por fotomultas.
- Se prohibirá el uso de lomos de burro, reemplazándolos por la “arquitectura de la decisión” para inducir la prudencia vehicular, y se está desarrollando un sistema digital para agilizar el pago de multas.
- Mendoza celebró los diez años del Presupuesto Participativo como herramienta clave para la participación ciudadana y destacó el objetivo de dignificar el empleo municipal mediante formación.
- El funcionario concluyó abordando el “divorcio” entre la política y la comunidad, enfatizando la necesidad de fortalecer el “piquenserismo” y la participación ciudadana para la construcción de instituciones locales.
La “espada de Damocles” del tránsito y el mito recaudatorio
Para Mendoza, la siniestralidad vial es la principal preocupación de su gestión, a la que definió gráficamente como una “espada de Damocles” que pesa sobre la ciudad. Según los datos del laboratorio de movilidad urbana, entre 2023 y el arranque de este año se registró una reducción del 13% en los siniestros viales. Sin embargo, el funcionario reconoció la incredulidad vecinal ante esta estadística.
Ante las críticas que señalan a los controles de tránsito como una mera herramienta de caja para la comuna, el secretario fue contundente y no suavizó su postura.
“Yo siempre desafío a cualquiera que tilda a los operativos de recaudatorios a que cumplan con las normas de tránsito para que el municipio no recaude nada. El municipio recauda en tanto y en cuanto las personas cometemos infracciones”, sentenció Mendoza.
El sistema de fotomultas, que actualmente cuenta con siete puntos activos y proyecta llegar a doce, arrojó datos alarmantes sobre los hábitos de conducción. Los radares detectaron vehículos circulando a 90 kilómetros por hora dentro del ejido urbano, donde la máxima permitida es de 40. “Pico sigue siendo un pueblo, todos nos conocemos y todos vemos permanentemente en las calles a personas infringiendo el tránsito”, lamentó.
El fin de los lomos de burro y la “arquitectura de la decisión”
Frente a los reiterados pedidos vecinales para instalar reductores de velocidad en esquinas peligrosas, como la intersección de las calles 2 y 21, Mendoza aclaró que los lomos de burro están prohibidos por ordenanza, en consonancia con la Ley Nacional de Tránsito. Explicó que estos obstáculos complican el desplazamiento de vehículos de emergencia y agravan los daños corporales en caso de un choque.
Como alternativa, el municipio apuesta a lo que el funcionario denominó “arquitectura de la decisión”. Esta estrategia busca modificar el entorno para obligar al conductor a ser prudente de manera casi inconsciente. Un ejemplo exitoso de esta medida son los delineadores colocados frente a la estación de servicio de calles 24 y 19, que impiden el giro a la izquierda y ordenan el flujo vehicular de manera natural.
Motos retenidas y el impacto de las multas en el bolsillo
El parque automotor piquense es otro de los grandes desafíos. Con una población de 68.000 habitantes, la ciudad concentra unas 30.000 motocicletas y 60.000 autos. En lo que va del año, el municipio retuvo 480 motos, a un promedio de casi cien por mes. Un dato no menor es que cinco de esos rodados tenían pedido de secuestro por robo.
Adelantó que están desarrollando un sistema tecnológico, similar al de la aplicación del estacionamiento medido, para agilizar y simplificar el pago voluntario de las multas, evitando trámites engorrosos para el vecino que desea regularizar su situación tras un descuido.
Presupuesto Participativo y la dignificación del empleado municipal
Cambiando de eje, el secretario celebró los diez años del Presupuesto Participativo, una herramienta que destina el 1% del presupuesto municipal a proyectos elegidos por los vecinos. Gracias a este programa, se financiaron obras clave como la pista de skate —actualmente en construcción— y la ampliación del sistema de videovigilancia en barrios como Malvinas, Rucci y Frank Allan.
Puertas adentro, Mendoza se fijó una meta clara: revalorizar el empleo público. “Hay una estigmatización histórica del empleo municipal. Mi objetivo es dignificar esa labor y que el empleado sienta orgullo de prestar un servicio que mejora la calidad de vida de la gente”, afirmó. Para ello, la comuna avanza con programas de formación permanente y capacitaciones en conjunto con la Fundación del Banco de La Pampa.
El “piquenserismo” frente al divorcio político
Sobre el final de la charla, los periodistas no dejaron pasar los rumores callejeros que lo posicionan como un posible candidato a la intendencia en el futuro. Mendoza esquivó la contienda electoral. “No me interesa ocupar ningún cargo, me interesa laburar, que es para lo que hemos sido designados”, respondió de forma escueta.
Sin embargo, dejó una reflexión sobre el panorama político actual. Para el secretario, existe un evidente “divorcio entre la política y la comunidad”. La receta para sanar esa fractura, aseguró, es fomentar la participación ciudadana y apelar al arraigo local.
“General Pico es una sociedad muy involucrada con su ciudad. Este famoso concepto del ‘piquenserismo’ es muy fuerte. La Universidad, la radio, los clubes y la cooperativa son ejemplos de que la participación vecinal logró construir instituciones fundamentales. Es un modelo que hay que seguir fortaleciendo”, concluyó.



