Político

Gabriela Echegaray alertó que sin ayuda del Estado la indigencia en General Pico treparía al 15%

26 abril, 2026 a las 09:00

La secretaria de Desarrollo Social de la Municipalidad de General Pico, Gabriela Echegaray, analizó los recientes datos del Índice de Vulnerabilidad Social (IBS). En la ciudad, el 5,2% de las personas encuestadas bajo el sistema Pilquén se encuentra por debajo de la línea de indigencia. Sin embargo, la funcionaria lanzó una cruda advertencia: sin la contención de los programas provinciales y municipales, ese número se triplicaría.

En pocas líneas

  • El 5,2% de la población de General Pico relevada por el sistema Pilquén está bajo la línea de indigencia, pero este número se triplicaría sin la asistencia municipal y provincial.
  • La Municipalidad de General Pico invierte $60 millones mensuales en asistencia alimentaria y económica directa para unas 16.000 personas.
  • La falta de vivienda y la economía informal precaria son las principales problemáticas, generando hacinamiento y un aumento de la violencia familiar.
  • Aumenta el endeudamiento de las familias con el servicio eléctrico, superando el millón de pesos en algunos casos, lo que genera que la Municipalidad trabaje en nuevos convenios con Corpico para optimizar el pago de servicios.

 

“¿Qué pasaría si el Estado local cerrara las puertas? El índice sería claramente el triple de lo que estamos viendo hoy”, aseguró Echegaray.

Actualmente, el universo Pilquén abarca a unas 16.000 personas en General Pico. Para sostener a los sectores más golpeados, el municipio invierte 60 millones de pesos mensuales en acompañamientos económicos directos y bolsones alimentarios. Esta red local se complementa con programas provinciales como la Tarjeta Alimentaria y el Refuerzo Alimentario Focalizado Extraordinario (RAFE), que actúan como dique de contención ante el retiro de políticas nacionales, especialmente en áreas sensibles como discapacidad y la quita de medicamentos a jubilados.

El drama habitacional y la economía de la “changa”

El problema de la vivienda encabeza el podio de las preocupaciones en la cartera social. Hoy, la municipalidad asiste a 150 familias con el pago parcial de sus alquileres. Las barreras de acceso, como la exigencia de garantías y depósitos inalcanzables, empujan a los vecinos a situaciones límite.

Para sobrevivir, las economías familiares se sostienen en la informalidad absoluta. “La gente está trabajando su economía interna para lo básico, no estamos hablando de lujos”, detalló la funcionaria. Las familias intentan llegar a fin de mes vendiendo productos panificados en la calle o a través de changas informales que varían drásticamente de un mes a otro, haciendo imposible cualquier tipo de planificación.

“El sistema hoy es violencia”

Con esta contundente frase, Echegaray describió el impacto de la crisis puertas adentro de los hogares. La falta de ingresos no solo vacía la heladera, sino que quiebra los vínculos familiares. La Secretaría registra un aumento preocupante en las demandas por violencia hacia los niños y entre los propios adultos.

A este escenario de estrés se suma un fenómeno cada vez más visible en la ciudad: el hacinamiento por necesidad. Hijos que, al no poder sostener un alquiler, vuelven a vivir a la casa de sus padres mayores, muchas veces sumando a sus propias parejas o hijos. Esto vulnera directamente el derecho a la autonomía de los jubilados. En lugar de disfrutar de su tiempo, deben volver a sostener la dinámica diaria de familias enteras.

El invierno y las deudas millonarias de luz

De cara a los meses más fríos, el mapa de asistencia municipal se reconfigura. Aunque la calefacción es un tema central, la mayor demanda no pasa por el gas natural, sino por el endeudamiento con el servicio eléctrico. “Tenemos familias a las que se les hizo una deuda en la cooperativa de más de un millón de pesos”, advirtió Echegaray.

Frente a esto, el municipio avanza en nuevos convenios con Corpico para optimizar el pago de servicios. En cuanto a la calefacción, se mantendrá el operativo de garrafas y el subsidio para leña. Desde el año pasado, se implementó un cambio clave: la persona recibe el dinero directamente tras una evaluación técnica en su domicilio, lo que le permite elegir a qué proveedor local comprarle la tonelada de leña.

Lejos de sorprenderse por los números fríos del índice, Echegaray concluyó que estos datos solo corroboran lo que ven a diario en la calle. “El salario a los asalariados no le alcanza. Si la clase media está complicada, ¿qué pasa con las familias que no tienen ingresos estables?”, reflexionó, dejando en claro el enorme desafío que enfrenta la gestión local en los próximos meses.

Escuchá la nota completa:

¿Te gusta InfoPico? Agréganos como fuente preferida y aparecemos primero en tus búsquedas
Agregar InfoPico