La paralización de la obra pública y el fuerte encarecimiento de los costos en dólares generaron un freno total para el sector de la construcción, tanto a nivel nacional como en la provincia de La Pampa. Adrián Pérez Habiaga, presidente de la Cámara de la Construcción pampeana, dialogó con InfoPico Radio 99.9 y trazó un panorama alarmante sobre la pérdida de puestos de trabajo y el parate de las inversiones privadas.
“Estás hablando de más de tres Alpargatas completas que se cierran de golpe”
Al analizar el impacto local, Pérez Habiaga fue contundente con los números. Históricamente, La Pampa mantenía entre 4.000 y 6.000 empleados registrados en el rubro. Hoy, esa cifra cayó drásticamente a unos 2.500 trabajadores.
“Imaginate el número que te estoy tirando. Alpargatas, cuando trabajaba sus tres turnos en el punto máximo de empleo, tenía 1.000 empleados. O sea, estás hablando de más de tres Alpargatas completas que se cierran de golpe”,
graficó el dirigente, dejando en evidencia la magnitud del golpe para una provincia con una población de 360.000 habitantes, donde la obra pública siempre fue un motor esencial.
“Si no la mantenés, se te viene abajo”
A nivel nacional, la Cámara de la Construcción emitió recientemente un duro documento tras su reunión anual. El problema no solo afecta a las empresas constructoras de primera línea, sino a una extensa red de 270 compañías proveedoras subsidiarias. Además del freno a los proyectos nuevos, el presidente de la entidad advirtió sobre el altísimo costo de abandonar la infraestructura existente.
“Es como tu casa, totalmente. Si vos no la mantenés, no la pintás, se te viene abajo”,
sentenció Pérez Habiaga. Según estimaciones del sector, el país pierde alrededor de 25.000 millones de dólares anuales simplemente por la falta de mantenimiento en rutas y edificios estatales. A este escenario se suma que el Estado Nacional mantiene deudas millonarias por obras paralizadas y ofrece cancelarlas con bonos a valor nominal, una salida que asfixia la capacidad financiera de las pymes y también golpea a las grandes firmas.
El sector privado: “Hoy por hoy no es negocio hacerse una casa”
La salida por la vía de la inversión privada tampoco asoma como un salvavidas en el corto plazo. El costo de la construcción medido en moneda estadounidense se disparó y hoy ronda los 2.500 dólares por metro cuadrado. “¿A cuánto lo tenés que vender? Mínimo a 3.000. Nadie puede pagar 3.000 dólares el metro cuadrado”, explicó.
Ante esta distorsión de precios, el mercado inmobiliario quedó completamente alterado.
“Hoy por hoy no es negocio hacerse una casa, lamentablemente. Estoy hablando contra mi actividad, pero es la realidad”,
admitió con crudeza. En ciudades de la provincia, resulta mucho más económico comprar un departamento céntrico ya terminado, valuado entre 80.000 y 90.000 dólares, que embarcarse en el gasto y la espera de levantar una obra desde cero.
Falta de crédito y leyes pendientes
Pese a la complejidad del momento, desde la Cámara intentan mantener una cuota de optimismo. Para reactivar la rueda, apuntan a la necesidad de destrabar leyes clave, como las hipotecas para departamentos “al pozo”. Esta herramienta permitiría a muchas familias canalizar el pago de un alquiler hacia un crédito a 20 años, generando un círculo virtuoso para la economía.
Sobre las intenciones del gobierno nacional de reactivar rutas mediante el sistema de concesiones privadas, Pérez Habiaga fue cauteloso. Aclaró que, sin cambios de fondo que garanticen rentabilidad y acceso al financiamiento, los proyectos son inviables. “Si una empresa que pueda tomar una concesión sale a buscar un crédito bajo las condiciones que le están ofreciendo, no lo puede sacar. Por ahora no se ve que esas intenciones se puedan ejecutar”, concluyó.



