El magíster en Salud Pública, doctor Oscar Atienza, dialogó este sábado con InfoPico Radio 99.9 para analizar el complejo panorama sanitario que atraviesa el país. Tras conocerse el fuerte recorte de Nación al plan Remediar y la suspensión de prestaciones en diversas obras sociales dentro de la provincia de La Pampa, el especialista trazó un duro diagnóstico sobre el rumbo del sistema médico argentino.
El impacto letal del ajuste en medicamentos
“Quitarle los remedios a la gente es condenarla a morir”.
Con esa contundencia, Atienza definió la decisión del Gobierno nacional de reducir drásticamente el vademécum del plan Remediar, que pasó de casi 80 medicamentos a tan solo tres. El médico advirtió que las consecuencias de estas políticas ya son visibles en las estadísticas demográficas: “En 2024, primer año de gobierno de Milei, murieron 21.276 personas mayores de 65 años más que en el 2023. Ya estamos viendo gente que muere por problemas de salud, por no ser atendida como corresponde”.
Además, cuestionó la reciente eliminación de la ley que permitía la fabricación de medicamentos genéricos, una medida que, según explicó, dejará el camino libre para que los laboratorios extranjeros monopolicen los precios. Como ejemplo, contrastó el valor histórico de una tira de Enalapril genérico a 1.200 pesos frente a los 18.000 pesos que cuesta la versión de marca. “Si quieren ahorrar plata, avancemos hacia la producción pública de medicamentos con las universidades nacionales, pero la verdad que es cruel lo que están haciendo”, sentenció.
La privatización silenciosa del sistema
Consultado sobre si Argentina va camino a la privatización de la salud, Atienza fue tajante: el proceso ya comenzó. El principal indicador es el pago de coseguros, que hoy ronda entre los 30.000 y 40.000 pesos por consulta, obligando a los pacientes a cubrir prácticamente el 100% de la atención de su propio bolsillo.
El desfinanciamiento golpea con dureza a las obras sociales sindicales y provinciales, que acumulan un déficit mensual cercano a los 90.000 millones de pesos. “Lo que recaudan en promedio por cápita son 67.500 pesos, pero tienen que pagar 85.000 pesos. Hay una brecha deficitaria del 25%”, detalló el especialista. Esta crisis se agravó por el estancamiento de los salarios frente a la inflación de los insumos médicos y la pérdida de 300.000 puestos de trabajo, lo que empuja a miles de personas a un sistema de salud público que termina colapsando.
En La Pampa, el Colegio Médico local ya reportó la suspensión de 20 obras sociales, un reflejo directo de esta problemática. Para Atienza, este ahogo financiero tiene un objetivo claro: “Lo que están esperando es que le den ingreso a las compañías de seguro estadounidenses, que vendrán como una solución milagrosa al sistema de obras sociales que ya no funciona”.
¿Una nueva pandemia en el horizonte?
Durante la entrevista, también se abordaron las recientes advertencias científicas sobre la inminencia de nuevas pandemias. Atienza aclaró un error conceptual muy común: el COVID-19 nunca dejó de ser una pandemia, ya que sigue generando aumentos periódicos de casos a nivel global, al igual que la gripe o el dengue.
Sin embargo, confirmó que la aparición de nuevos virus emergentes es una certeza estadística. “Al aumentar la cantidad de habitantes a nivel mundial, el ser humano necesita más recursos y entra en contacto con especies animales con las que nunca habíamos tenido cercanía. Esos saltos interespecies producen mutaciones”, explicó, anticipando que estos fenómenos ocurrirán en períodos mucho más cortos que los 80 a 100 años que se registraban históricamente.
Un cambio de paradigma necesario
Frente al inminente quiebre del sistema actual, el magíster propuso avanzar hacia un modelo de salud con prestadores públicos y privados, pero financiado integralmente por el Estado. Su idea central radica en modernizar el uso del 9% que se descuenta a los trabajadores en sus recibos de sueldo.
- Crear cuentas individuales donde estén disponibles los aportes de salud.
- Implementar un sistema de pago directo mediante tarjeta de débito.
- Garantizar que el médico o la clínica cobren en el momento al pasar la tarjeta por un posnet.
“Si el profesional cobrara en el momento, no cobraría copago. Hoy cobran copago porque, por ejemplo en discapacidad, el gobierno nacional está pagando con seis meses de atraso. No hay quien banque eso”, concluyó Atienza, dejando sobre la mesa una alternativa concreta frente a la profunda crisis sanitaria.



