Judiciales

De película: le robó terneros a su jefe en la camioneta del trabajo y terminó chocando tras una espectacular fuga policial

21 abril, 2026 a las 13:00
¿Te gusta InfoPico? Agréganos como fuente preferida y aparecemos primero en tus búsquedas
Agregar InfoPico

Un joven peón rural de 21 años fue condenado en General Pico tras protagonizar un audaz intento de robo de ganado en la zona de Van Praet. Tras evadir un retén policial en la Ruta 188, desató una persecución que incluyó a su cómplice arrojándose del vehículo en movimiento y un violento choque contra un alambrado.

Lo que parecía un plan infalible para el empleado rural A. E. T. terminó en un fracaso rotundo y una condena judicial exprés. El joven aprovechó la confianza de su patrón para robarle cuatro terneros de su establecimiento rural ubicado en la jurisdicción de Van Praet. El detalle que más indignación generó fue el método: utilizó como vehículo de carga la propia camioneta Toyota Hilux blanca que su jefe le había confiado como herramienta de trabajo.

El episodio, ocurrido la madrugada del 12 de febrero de 2026, escaló rápidamente a niveles cinematográficos. Tras cargar los animales maniatados en la caja del rodado, A. E. T. pasó a buscar a su cómplice por el basurero de Falucho. Sin embargo, la impunidad les duró poco: al llegar a la intersección de las rutas 188 y 9, advirtieron la presencia de un control policial a escasos metros.

Presos del pánico, los cuatreros realizaron un repentino giro en “U” sobre el asfalto y emprendieron la fuga a alta velocidad. La policía inició entonces una intensa persecución que se extendió hasta el interior de la localidad de Maissonave. En una maniobra temeraria, al cruzar el paso a nivel del pueblo, Romero saltó de la camioneta en pleno movimiento, logrando perderse en la oscuridad y esquivar a los uniformados.

Por su parte, Tassone perdió el control del rodado y terminó estrellando la Hilux de su jefe contra un alambrado perimetral. Lejos de rendirse, descendió del vehículo dañado e intentó huir a pie a campo traviesa ignorando la voz de alto, pero fue finalmente interceptado y esposado por los efectivos. Los cuatro terneros fueron recuperados y devueltos a su legítimo dueño.

En un fallo reciente dictado por el Juez de Control de General Pico, Alejandro Gilardenghi, A. E. T. fue condenado a la pena de dos años de prisión de ejecución condicional por los delitos de abigeato agravado en grado de tentativa y desobediencia a un funcionario público. Además, la Justicia le impuso estrictas reglas de conducta, incluyendo la prohibición absoluta de acercarse o comunicarse con su ex empleador.