El fiscal Matías Juan brindó detalles exclusivos a InfoPico Radio 99.9 sobre el avance de la causa por sextorsión que damnificó a un vecino de 63 años en General Pico. Durante la audiencia de formalización, las tres mujeres detenidas presentaron una particular coartada para justificar los fondos recibidos en sus cuentas bancarias, intentando desligarse por completo del aberrante chantaje.
Según explicó el fiscal, las acusadas, asesoradas por su abogado defensor, el doctor Freijedo, brindaron su testimonio en la sede de la fiscalía y negaron rotundamente su participación en la extorsión. “Ellas se desligaron del hecho y dijeron que no tenían conocimiento del origen ilícito de esos fondos”, señaló Matías Juan. La versión de las imputadas apunta a un presunto emprendimiento comercial vinculado a un penal de Mendoza capital.
La insólita coartada sostiene que una tercera mujer —a la que no lograron o no quisieron identificar con precisión— les ofreció vender indumentaria en la cárcel donde se encuentra alojada su pareja. Tras aceptar inicialmente y luego arrepentirse de continuar con el “negocio”, esta mujer no identificada les habría exigido la devolución de la plata, facilitándoles una gran cantidad de cuentas bancarias para realizar las transferencias. De esta manera, las acusadas justifican que el dinero que ingresó a sus cuentas provenía de la supuesta venta de ropa y no del vecino piquense extorsionado.
Frente a este descargo, el Ministerio Público Fiscal tiene ahora la obligación de lo que en la jerga se conoce como “evacuar citas”. En un trabajo conjunto con la Brigada de Investigaciones, la justicia deberá confirmar o desbaratar esta versión. “Tenemos que determinar si realmente existía esa mujer, si se recibió ropa y si esa indumentaria fue vendida en ese penal mendocino. Un imputado hasta puede mentir defendiéndose, por lo que estamos en la tarea de ver si es cierto o es solo una coartada”, remarcó el fiscal.
El origen de esta pesadilla se remonta al mes de enero, cuando la víctima, un hombre de 63 años, comenzó una charla por Facebook buscando un encuentro íntimo. Tras intercambiar fotos privadas, los delincuentes le tendieron una trampa: le hicieron creer que del otro lado de la pantalla había una menor de edad, que los padres habían descubierto las conversaciones y que enfrentaba una grave denuncia por grooming.
El apriete escaló a niveles de una crueldad inusitada. Los estafadores le hicieron creer a la víctima que la joven se había quitado la vida producto de la situación, enviándole incluso un acta de defunción trucha. “Le armaron toda una ingeniería judicial persiguiéndolo, con documentos que simulaban ser oficiales del Poder Judicial de Mendoza, con firmas truchadas de funcionarios que sí existen y membretes falsos, todo creado con inteligencia artificial”, detalló Matías Juan, destacando el tremendo daño emocional y económico que sufrió el hombre, quien transfirió dinero reiteradas veces por temor a terminar preso.
Aunque los investigadores sospechan que los autores intelectuales del chantaje son reclusos de una penitenciaría mendocina, las tres mujeres hoy imputadas funcionaron como un eslabón fundamental en la cadena delictiva: fueron las titulares de las “cuentas puente” que recibieron la plata de la víctima para luego derivarla hacia otros destinos, un extremo que la justicia pampeana busca ahora esclarecer de forma definitiva.

