Un episodio ocurrido el pasado 19 de marzo en un colegio secundario de General Pico generó preocupación en la comunidad educativa, luego de que un alumno asistiera a clases con una réplica de un arma. Jesús Strani, coordinador de área de nivel secundario de la zona norte, dialogó con InfoPico Radio 99.9 para aclarar la situación y explicar cómo se activaron los protocolos provinciales.
Strani confirmó que, ante la sospecha, la institución actuó con “una celeridad ideal”. “Ni bien se toma conocimiento de que un alumno podría tener un objeto con sospecha de que podía ser un arma, inmediatamente, en comunicación con la coordinación y con equipos técnicos, se procedió a activar los procedimientos”, detalló.
El primer paso fue convocar al alumno a un lugar apartado y contactar a su familia. Tras la intervención, se constató que el objeto era “un juguete con forma de arma, que fue lo que originó toda esta situación que asustó un poco en su momento”, explicó Strani. Aclaró que, si bien las escuelas no esperan que esto suceda, “están preparadas para eso en todo el sistema educativo”.
Una intervención pedagógica, no punitiva
Una vez descartado el peligro, el abordaje cambió su enfoque. “Se sigue con otro tipo de intervención, que siempre es pedagógica, de contención y no punitiva”, subrayó el coordinador. El objetivo es acompañar la trayectoria del alumno en corresponsabilidad con organismos de protección de derechos, desarrollo social y salud.
El trabajo busca que el joven tome conciencia de la gravedad de su acto. “Que entienda que no es un acto normal, esperable, que tiene consecuencias. No hay que jugar con ese tipo de juguetes ni llevarlos a las escuelas, para que no se naturalice ni se minimice la situación”, afirmó Strani.
El coordinador destacó positivamente que fue la propia comunidad la que alertó a la escuela. “En este caso se dio aviso y se procedió inmediatamente. A veces alguien conoce una situación y no dice nada o la subestima”, valoró.
El contexto del alumno y el impacto en la comunidad
Strani aclaró que no hubo un conflicto previo ni amenazas por parte del alumno involucrado. “No hay registro de ningún tipo, ninguna comunicación que diga que ese alumno lo utilizó para amedrentar o asustar a alguien”. Simplemente, alguien sabía que lo llevaba en la mochila y avisó a las autoridades.
Actualmente, el estudiante sigue concurriendo al colegio con normalidad, mientras los equipos técnicos trabajan con él, su familia y la institución. “Alguien que realiza este tipo de acciones tiene una situación de vulnerabilidad, se expone. Él ahora está en una situación de exposición muy alta y se siente muy mirado”, reflexionó Strani, quien también mencionó la gran preocupación de los padres.
“La familia quiere decir que su hijo no tenía intención de asustar a nadie, no tenía intención de utilizarlo para conseguir otra cosa”, agregó.
El coordinador reconoció que el reciente suceso de violencia en Santa Fe potenció el impacto del episodio en la comunidad. “Entendemos que a raíz de lo que pasó en la provincia de Santa Fe, esto tuvo otro significado, impactó de otra manera”.
El rol de la escuela y el desafío docente
Consultado sobre el aumento de la demanda de los equipos técnicos, Strani señaló que en las escuelas se abordan muchas situaciones complejas, reflejo de problemas sociales y conductuales. En este sentido, criticó ciertos discursos públicos: “No ayuda mucho a veces desde mensajes que se emiten desde autoridades importantes, ejerciendo violencia verbal. Entonces, la escuela va como una propuesta contracultural”.
Finalmente, se refirió al rol de los docentes, quienes enfrentan la carga emocional de tener a cargo numerosos cursos con más de veinte alumnos cada uno. “Se está pensando en acompañar a los docentes en la mirada, sobre todo, dónde poner la mirada. La situación hoy nos convoca a que lo pensemos desde un lugar de gestión de la efectividad”, concluyó, alineándose con las directrices del Ministerio de Educación provincial.



