Se encuentran en marcha en el barrio Alborada de General Pico las obras de sustitución de cañerías en los cruces de la red de agua potable, una iniciativa que beneficiará a unas 2.000 personas. El plan es financiado por el programa ProPAyS y ejecutado de manera conjunta entre la cooperativa local CORPICO y el Gobierno provincial, con el objetivo de reducir roturas, mejorar la presión del servicio y evitar futuras intervenciones sobre el pavimento.
La intervención abarca 20 manzanas delimitadas por las calles 3, 107, 2 y 10, y contempla la colocación de aproximadamente 3.800 metros de nueva cañería. Según datos de la cooperativa, en la ciudad existen cerca de 27.000 conexiones de agua, de las cuales más de un cuarto son “conexiones largas” que cruzan la calle. Aún restan por eliminar entre 5.000 y 6.000 de estos cruces en los próximos años.
En este contexto, el ministro de Obras y Servicios Públicos, Alfredo Intronati, destacó el rol de los programas descentralizados que impulsa la Administración Provincial del Agua. “Desde el Gobierno provincial entendemos que las obras de agua y saneamiento son fundamentales para la salud y el desarrollo de nuestras comunidades. Por eso, a través de la Administración Provincial del Agua promovemos programas descentralizados que se articulan con municipios y prestadores de servicios, como cooperativas, para llevar soluciones concretas a cada localidad”, expresó el ministro a la Agencia Provincial de Noticias.
Intronati explicó que estos esquemas de trabajo conjunto permiten una mayor eficiencia. “Se trata de convenios que firmamos entre la Provincia y los gobiernos locales o entidades prestadoras, quienes luego actúan como ejecutores en sus respectivas jurisdicciones. Esto no solo agiliza los procesos, sino que también fortalece las capacidades locales y garantiza una respuesta más directa a las necesidades de la población”, detalló.
Finalmente, el funcionario provincial subrayó el impacto social de estas políticas públicas: “El saneamiento muchas veces no es visible, pero es esencial. Invertir en estas obras es cuidar la salud de las y los pampeanos, mejorar la calidad de vida y consolidar un desarrollo equilibrado en todo el territorio”.
Por su parte, el gerente de CORPICO, Paulo Pechín, se refirió a la importancia de la articulación. “El programa ProPAyS nos permite sanear los cruces de calles originales de la red de Pico. Con la tarifa que manejamos es muy difícil afrontarlo solo con fondos propios, por eso trabajamos mancomunadamente: la cooperativa aporta mano de obra y la provincia financia los materiales”, explicó. Pechín agregó que las mangueras originales, con más de 35 años de antigüedad, están obsoletas y son los puntos más débiles de la red.
La reparación de estos cruces resulta compleja en una ciudad con casi el 90% de sus calles asfaltadas. Cada intervención suele requerir la rotura y reconstrucción del pavimento, generando molestias en el tránsito y riesgos para ciclistas y motociclistas. Para minimizar estos problemas a futuro, la cooperativa implementa la técnica de “encamisado”, que consiste en instalar una tubería de PVC alrededor de la cañería principal. En caso de una futura rotura, la cañería interna puede ser reemplazada desde un extremo sin necesidad de volver a romper el asfalto.
Desde CORPICO señalaron que la eliminación de los cruces y la bilateralización de las redes no solo benefician a los frentistas directamente involucrados, sino que mejoran la constancia de la presión y reducen las interrupciones para toda la población. Aunque las tareas generan cambios temporales en la rutina vecinal, la entidad sostiene que los beneficios finales en el servicio y la seguridad vial justifican las molestias.







