Menos jaulas – columna de aves pampeanas: hoy les propongo conocer al Carau – Aramus guarauna

28 marzo, 2026 a las 22:00
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Por Margatira Cervio

Carau: un ave que nos viene a recordar lo verdaderamente importante.

En la Reserva Natural Urbana Benicio Delfin Pérez de General Pico, hay un sonido ronco y constante, casi humano, que parece quedarse suspendido en el agua. El protagonista es el carau, un ave muy rara de ver en La Pampa pero que, por estos días, donde la reserva tiene abundante presencia de caracoles manzana, nos está visitando, para alegría de avistadores que ya han viajado de varios lugares de La Pampa para venir a contemplarlo.-

El lamento

Dicen que su canto es un lamento. Y no es difícil creerlo. El carau aparece de la nada, camina despacio entre los juncos y, de pronto, deja escapar ese grito que atraviesa el paisaje. No vuela mucho; prefiere andar, como si cargara una historia.

En los bordes de lagunas y humedales, se lo puede ver solo, concentrado, buscando entre el barro. Su mundo es silencioso… hasta que canta.

Sabías que…

Su canto inspiró una de las leyendas más conocidas del litoral: Aquí te la transcribo. –

Cuenta la leyenda que, Carau era un joven que en una noche en que su madre estaba muy enferma, este salió a buscar remedios para ella. Pero en el camino encontró una fiesta y allí se quedó a bailar con la señorita más linda de la noche, prometiéndose que sólo se quedaría un momento.

A la medianoche, cuando la diversión empezaba a aumentar, se le acercó un amigo que muy serio le empezó a hablar. Le dijo que deje de bailar, que traía la noticia de que su madre había muerto. El joven, como si no le importara lo que había escuchado, pidió que siguiera sonando la música, pues seguiría bailando, y dijo a su amigo que el que murió ya murió y el que está vivo sigue vivo, y que habría tiempo para llorar.

Ya por la madrugada, el joven le preguntó a su dama dónde quedaba su casa, a lo que la mujer le respondió que su casa quedaba lejos, pero que podría ir a visitarla los días en que extrañe a su madre. Luego de escuchar estas palabras, el joven se dio cuenta de lo que había hecho y se arrepintió. Salió del lugar llorando amargamente, repitiendo que su madre ya se había muerto.

Dijo que desde ahora vagaría sin rumbo por los humedales y en esos lugares se vestiría por siempre de luto. Por haber sido un mal hijo. En su largo peregrinar se convirtió en un ave oscura y solitaria. –

¿Qué podemos decir de esta ave?

• Pertenece a las aves acuáticas, emparentada con grullas.
• Se alimenta principalmente de caracoles de agua dulce.
• Nidifica en el suelo, entre la vegetación densa de humedales.
• Su tamaño aproximado es de 65–70 cm con una envergadura alar de 100 cm.-

Les adjunto unas fotos tomadas en Alvear Corrientes, paraíso para los que observamos aves y donde abunda el carau y la gente buena que llevo en el corazón y recuerdo todos días. –

 ¿Cómo reconocerla en La Pampa?

La primera vez que lo vi allá por el 2018, pensé “¿Que cuervillo raro es este?” Pero la diferencia con un cuervillo no solo está en el pico y en el tamaño, prestemos atención:

• Tamaño y forma general: mediano, cuerpo y cuello alargado y patas largas.
• Colores distintivos: marrón oscuro con finas manchas blancas.
• Rasgos visibles: pico largo algo curvo y fuerte, alas largas y anchas, las plumas primarias en vuelo parecen dedos separados. –
• Sonido característico: un grito melancólico y penetrante.

Estado de conservación:

Actualmente sus poblaciones son estables, lo que significa que no está en riesgo, pero este ave depende de la buena salud de los humedales: donde hay carau, el ecosistema todavía respira, pero no debemos olvidar que lo que hacemos en la ciudad repercute en la naturaleza, estos días de intensas lluvias el canal no solo lleva agua, sino también todos los residuos, especialmente plásticos, que tiramos descuidadamente en la ciudad. –

En tiempos donde todo se acelera y el silencio escasea, escuchar al Carau es un recordatorio para no distraerse en los “bailes” de la vida y descuidar lo verdaderamente importante. –

Nos vemos el próximo sábado, con menos jaulas y más aves por compartir.

Porque observar aves no es solo mirar: es aprender a quedarnos, a escuchar y a compartir el mismo horizonte.


¡Disfruten el fin de semana!

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