En un clima marcado por la incertidumbre y el nerviosismo, un grupo de trabajadores despedidos de la planta frigorífica local mantuvo una tensa reunión con los delegados del gremio. El encuentro, que tuvo lugar en las últimas horas, sirvió para canalizar el descontento de los empleados desvinculados, quienes exigieron respuestas claras sobre el pago de sus indemnizaciones y cuestionaron la falta de comunicación previa por parte de la representación sindical.
Reclamos y momentos de tensión
La jornada comenzó con fuertes cruces verbales. Hugo Ullua, uno de los operarios con mayor antigüedad en la planta —16 años de servicio—, tomó la palabra para expresar la frustración generalizada de sus compañeros. “Ustedes no tenían que haber avisado antes, son la gente que nos defiende a nosotros”, recriminó Ullua a los delegados presentes, haciendo hincapié en la sensación de desamparo que atraviesan las familias afectadas.
El trabajador manifestó su desesperación ante la situación económica y la falta de ingresos tras los despidos: “No es nada personal, pero es la verdad. Necesitamos respuestas a nuestros problemas. Yo quiero que me paguen nada más, tengo 16 años acá y no sirvo para ningún lado ahora”, lamentó, reflejando la dura realidad del mercado laboral actual.
La palabra tras la reunión
Luego de que los ánimos se calmaran y se pudiera establecer un diálogo, Gisel Baigorria, una de las trabajadoras afectadas, dialogó con la prensa y brindó detalles sobre lo conversado con el sindicato. Según explicó, el objetivo principal fue consultar sobre el estado de situación, ya que hasta el momento no han recibido el pago correspondiente a las liquidaciones finales.
“Ellos nos pusieron al tanto de que ya emitieron todo lo que tenían que hacer desde el gremio y que el próximo 27 de febrero tienen una audiencia para ver qué forma de pago va a ofrecer la empresa”, detalló Baigorria. Esta fecha resulta clave, ya que hasta entonces los trabajadores no tendrán novedades concretas sobre sus haberes.
Incertidumbre salarial y legal
La situación financiera de los despedidos es crítica. Baigorria confirmó que cobraron una suma de 500.000 pesos correspondiente a enero, pero que tras los despidos efectuados en febrero, no percibirán ingresos a fin de mes. “Estamos despedidos, no vamos a cobrar nada. Vamos a tener que esperar a ver hasta cuándo se nos pague”, señaló.
Respecto a la situación legal, los trabajadores han rechazado individualmente las cartas documento de despido, contando con el asesoramiento de abogados particulares y el ofrecimiento de patrocinio gratuito por parte del Ministerio de Trabajo. El grupo de afectados es heterogéneo, con vecinos de General Pico, Trenel, La Maruja y Arata, lo que complica una estrategia unificada, aunque el reclamo de fondo es el mismo.
Expectativa de reincorporación
Finalmente, se mencionó una luz de esperanza respecto a la posible reactivación de la planta. Según lo transmitido por el gremio, en caso de que la empresa vuelva a operar, se buscará priorizar la reincorporación de la gente despedida. Asimismo, se informó que los empleados que aún continúan activos están solicitando un cambio en la modalidad de pago, exigiendo 160 horas garantizadas en lugar de sumas fijas, para asegurar un mejor ingreso en este contexto de crisis.



