Educativas

Medicina en la UNLPam: tecnología de avanzada y simulación clínica para la formación de profesionales

17 febrero, 2026 a las 10:00
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La Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) ha dado un paso significativo en la formación académica con la implementación de un moderno Centro de Simulación en su Facultad de Ciencias Médicas. Este espacio, equipado con tecnología de última generación, permite a los estudiantes realizar prácticas en escenarios que emulan situaciones reales antes de interactuar directamente con pacientes, garantizando así un proceso de aprendizaje más seguro y efectivo.

Claudio Berardi, instructor de simulación clínica y figura central en esta etapa inicial de la carrera de Medicina, destaca la importancia de este método. Recibido en la Universidad de Buenos Aires en 1998 y radicado definitivamente en la provincia desde hace dos años, Berardi combina su experiencia médica con la docencia. “La simulación clínica es una herramienta de aprendizaje basada en la capacitación de actitudes, aptitudes, destrezas y habilidades psicomotrices en el marco de un ambiente seguro cuya finalidad última es la seguridad de los pacientes”, afirma el especialista.

El instructor subraya el cambio de paradigma que representa este modelo educativo frente a los métodos tradicionales. “Se trata de una valiosa estrategia de capacitación que resume e intenta modificar siglos de enseñanza de la medicina que antes obligaba a realizar las prácticas sobre los cuerpos y la psique de pacientes, habitualmente sin estar asociadas a procesos de reflexión in situ sobre dichas prácticas y procesos asistenciales”, aseguró a la Agencia Provincial de Noticias.

La relevancia de esta metodología se sustenta en datos críticos aportados por el propio docente: la atención médica deficiente constituye la tercera causa de muerte a nivel mundial, únicamente superada por los ataques cardíacos y el cáncer. En este contexto, la curva de aprendizaje mediante simuladores resulta vital. El proceso es gradual: los alumnos comienzan estudiando teoría y observando videos, luego practican repetidamente en simuladores y, finalmente, avanzan hacia la evaluación de pacientes reales.

El Centro de Simulación está diseñado para acompañar este progreso escalonado. En un sector de “bajo realismo”, los estudiantes incorporan técnicas fundamentales como lavado de manos, reanimación cardiopulmonar (RCP), ventilación, toma de presión y manejo de instrumental. Posteriormente, se familiarizan con procedimientos más complejos como partos, colocación de sondas e intubación endotraqueal.

Por otro lado, el sector de “alto realismo” recrea una sala de internación equipada con maniquíes avanzados que pueden ser auscultados y programados para presentar diversas patologías, emitiendo sonidos normales o anormales. Los docentes supervisan estas prácticas desde una cámara Gesell, evaluando no solo el reconocimiento de síntomas y la respuesta ante situaciones críticas, sino también habilidades blandas como la comunicación, el liderazgo y la toma de decisiones.

La estructura académica de la carrera también presenta un enfoque innovador, promoviendo la integración de materias desde el primer día en lugar de tratarlas como compartimentos estancos. Según explica Berardi, esto evita que los conocimientos de ciencias básicas se olviden al llegar a la práctica hospitalaria. “Empezamos a trabajar fuertemente en la preparación de la carrera de Medicina en noviembre de 2024. Llegamos al inicio de la cursada con un enorme respaldo académico detrás y en estas primeras semanas la experiencia está siendo muy satisfactoria”, comentó el instructor respecto al inicio del ciclo lectivo.

Para acceder al Centro de Simulación, los estudiantes deberán aprobar primero tres materias bimestrales: Introducción a las Ciencias Biológicas, Introducción al Ciclo Vital y Taller de Alfabetización Académica. La tecnología juega un rol preponderante en estas prácticas; por ejemplo, aplicaciones específicas brindan devolución inmediata sobre la efectividad de las maniobras realizadas en los maniquíes, corrigiendo aspectos como la profundidad del masaje cardíaco o los ángulos de extracción.

Finalmente, el objetivo último de esta formación es humanizar y optimizar la atención. “Hoy en día se pretende que el médico preste atención a la persona que llega a la consulta, la mire, la escuche y la convierta en protagonista del proceso”, concluye Berardi, enfatizando la necesidad de preparar profesionales capaces de informar y guiar al paciente de manera efectiva.