Tras las recientes lluvias que dejaron entre 100 y 150 milímetros en el norte de La Pampa, el productor agropecuario y referente de la Federación Agraria, Chito Forte, dialogó con InfoPico Radio 99.9. En un análisis crudo de la realidad del sector, Forte desmitificó los anuncios de cosechas récord y advirtió sobre la crítica situación de la industria cárnica, con especial énfasis en el impacto local en General Pico.
La cosecha: entre el alivio de la lluvia y la rentabilidad negativa
Si bien las precipitaciones trajeron alivio y mejoraron las perspectivas para la soja y el girasol, Forte se mostró cauto respecto a la euforia de una supuesta “supercosecha”. Con una metáfora elocuente, ilustró la disparidad de la información: “Alguna vez escuché a un humorista decir: ‘miro un rato TN, miro un rato 678, divido por dos y me da más o menos parecido’. Hoy pasa eso, los afines al gobierno hablan de récord y los otros no”.
El productor explicó que, aunque los rindes de la soja y el girasol prometen ser buenos, los maíces de primera han sufrido pérdidas totales en algunos lotes. Sin embargo, el problema central no es climático, sino económico. Según Forte, el “costo argentino” y la baja de los precios internacionales han configurado un escenario donde producir es inviable sin un rendimiento excepcional.
“Hoy una cosecha normal da pérdida. Para cubrir los gastos, necesitás andar con un 20 o 30 por ciento de rinde por encima de la media”, sentenció Forte.
Uno de los factores determinantes es el flete. En La Pampa, con distancias de 500 a 600 kilómetros a puerto, el transporte se lleva una tajada significativa de la producción. “Un camión a puerto representa un 10 o 12% de la carga. De 30 toneladas, tres o cuatro se van en flete”, detalló, aclarando que esto no es culpa del transportista, sino de los insumos dolarizados como cubiertas y gasoil.
El mito del auge ganadero
Consultado sobre la situación del sector cárnico, Forte fue contundente al calificar de “falacia” la idea de que la carne atraviesa su mejor momento. “Es una mentira que nos quieren vender. Los frigoríficos tienen un 50% de capacidad operativa ociosa y el consumidor está quebrado”, afirmó.
El dirigente agrario describió un desajuste en la cadena: mientras el criador de terneros vive un buen momento por los precios de la invernada, el engordador (feedlot) pierde dinero. “El filotero está perdiendo unos 86 mil pesos por animal vendido”, aseguró. Además, señaló una anomalía histórica: tradicionalmente, el precio de la carne vacuna actuaba como “freno de mano” para el pollo y el cerdo; hoy, es el bolsillo destruido del consumidor el que frena todo consumo.
Forte también criticó la importación de carne en un país ganadero por excelencia: “Que en Argentina se importe carne vacuna de Brasil y Uruguay es una locura, aunque digan que es insignificante”.
Preocupación por la industria frigorífica local
Finalmente, se refirió a la delicada situación que atraviesan los frigoríficos en la provincia y específicamente en General Pico. Aunque aclaró no conocer los detalles contables internos, advirtió sobre las consecuencias sociales de la crisis en el sector.
“Es muy doloroso. Acá hay 500 o 600 empleados de forma directa, más todas las pymes que prestan servicios, desde mecánicos hasta electricistas”, expresó Forte. Su pronóstico apunta a una mayor concentración del mercado: “El frigorífico pyme que cierra o se vende, lo termina comprando una multinacional o un grupo grande. Esto rompe la economía local muy fuerte”.


