La provincia de La Pampa enfrenta una marcada disminución en su tasa de natalidad, un fenómeno que acompaña las tendencias nacionales y mundiales pero que enciende las alarmas a nivel local. En los últimos diez años, los nacimientos se han reducido en más de un 40%, una cifra que impacta directamente en la pirámide poblacional y en la planificación de servicios como la educación y la salud. Para analizar esta situación, InfoPico Radio 99.9 dialogó con Cintia Jacobi, directora de Maternidad e Infancia de La Pampa.
En pocas líneas
- La Pampa experimenta una fuerte caída en la tasa de natalidad, con una reducción de más del 40% en los últimos diez años.
- Este descenso se atribuye a factores como mayor acceso a anticonceptivos, la legalización del aborto, cambios culturales en la concepción de la maternidad y la incertidumbre socioeconómica.
- La baja en la natalidad tendrá consecuencias como la inversión de la pirámide poblacional y el cierre de matrículas escolares por falta de niños.
- Simultáneamente, se registra una disminución significativa del embarazo adolescente en la provincia, aunque se mantiene el foco en los casos de menores de 15 años.
Jacobi confirmó la magnitud del descenso con datos concretos. “En el 2014 estábamos alrededor de 5.500 nacimientos y en el último año registrado no llegamos a los 3.000, fueron 2.994 para ser más exactos”, precisó la funcionaria. Esta baja significativa refleja un cambio profundo en las decisiones reproductivas de la población pampeana.
Un fenómeno con múltiples causas
Al ser consultada sobre los motivos detrás de esta tendencia, Jacobi señaló que se trata de un fenómeno “multicausal” y no responde a un único factor. Entre las principales razones, destacó el mayor acceso a la información y a los métodos anticonceptivos de larga duración, que permiten una planificación familiar más efectiva.
“La ley que accede a la interrupción voluntaria y legal de la gestación también tuvo su impacto en este descenso”, agregó la directora. Además, subrayó un cambio cultural fundamental: “No oponer a la maternidad como la última alternativa, como lo único que tengo. Hoy se puede decidir si quiero o no quiero tener hijos, cuántos y cómo. Esos son los derechos sexuales reproductivos y no reproductivos de los que siempre hablamos”.
El contexto socioeconómico también juega un papel crucial. Según Jacobi, “toda esta incertidumbre que se tiene, me parece que aporta a tomar una decisión materna desde un lugar pensado, planificado”.
Una tendencia que llegó para quedarse
Lejos de ser una fluctuación pasajera, la directora de Maternidad e Infancia considera que esta tendencia se consolidará en el futuro. “Yo creo que llegó para quedarse y que se va a acentuar más”, afirmó. Este pronóstico se basa en la evolución de las prioridades sociales y personales.
“Hoy se pospone mucho más la maternidad. La expectativa de vida ha crecido muchísimo, entonces hay otras prioridades y hoy creo que se elige desde ese lugar, desde priorizar y elegir si quiero o no, con toda la información disponible”, explicó Jacobi.
Esta nueva realidad ya tiene consecuencias visibles, como la inversión de la pirámide poblacional, con una base de niños cada vez más estrecha y una población adulta mayor en crecimiento. “Hemos escuchado sobre las matrículas en los jardines, que se cierran salas porque no hay niños para que empiecen el jardín o el primer grado”, comentó como ejemplo del impacto directo de esta baja natalidad.
Baja significativa en el embarazo adolescente
Dentro de este panorama, un dato positivo es la notable disminución del embarazo adolescente en la provincia. Jacobi informó que se ha logrado reducir significativamente la cifra, especialmente en el grupo de 15 a 19 años, que pasó de alrededor de 400 embarazos en 2019 a 200 en la actualidad.
El foco de la dirección está puesto en las menores de 15 años. “Seguimos atentamente esas embarazadas. En el último año tuvimos 7, pero hemos tenido muchos más números. Hace 10 años tal vez había 20 o veintipico. Ese número logramos bajarlo”, detalló. Estos casos, aclaró, suelen estar asociados a situaciones de alta vulnerabilidad y reciben un acompañamiento especial de los equipos de salud.
El cambio de paradigma en los jóvenes
Finalmente, la funcionaria reflexionó sobre el cambio en la concepción de la familia para las nuevas generaciones. “Tienen otra mirada, totalmente diferente a nuestra generación. Tienen otras prioridades y más información de la que tuvimos nosotros”, sostuvo.
Según su análisis, los jóvenes y adultos jóvenes de hoy priorizan otros aspectos antes de formar una familia. “Se prioriza otra cosa: tener un trabajo, una profesión o trabajar en algo que me dé satisfacciones y que me permita subsistir en la individualidad, y no tanto en el proyecto de familia como lo concebíamos en nuestras generaciones”, concluyó Jacobi.

