Político

Análisis: El PJ ganó por un punto, pero Ziliotto usó el ajustado triunfo para plebiscitar a Milei y disciplinar la interna

27 octubre, 2025 a las 08:06
¿Te gusta InfoPico? Agréganos como fuente preferida y aparecemos primero en tus búsquedas
Agregar InfoPico

Las urnas de las elecciones legislativas 2025 en La Pampa cerraron con un resultado que deja tela para cortar: un triunfo ajustado, casi agónico, del peronismo. Con el 99,9% de las mesas escrutadas, el Frente Defendemos la Pampa (PJ) obtuvo el 44,6% (90.376 votos), imponiéndose por apenas un punto porcentual sobre La Libertad Avanza, que cosechó un histórico 43,6% (88.409 votos). Muy lejos, Cambia a la Pampa (UCR) se derrumbó al 8,6% (17.406 votos).

En este escenario de polarización extrema, el discurso de festejo del gobernador Sergio Ziliotto desde la sede partidaria fue una pieza política cargada de mensajes. Más que celebrar la diferencia de 1.967 votos, Ziliotto utilizó la victoria para revalidar su liderazgo, enviar una advertencia directa a la interna y enmarcar la elección como un freno pampeano al gobierno nacional.

“¡Le guste a quien le guste!”: La respuesta directa a Verna

El elefante en la habitación del festejo peronista eran las explosivas declaraciones de Carlos Verna el domingo por la mañana. La respuesta de Ziliotto, sin nombrar al exgobernador, fue el eje de su discurso.

El grito de “¡Le guste a quien le guste, le pese a quien le pese!” fue el titular de la noche, una dedicatoria inequívoca al vernismo crítico. Ziliotto no dejó lugar a dudas sobre a quién se refería cuando reclamó: “¡Dejar de lado las apetencias personales! ¡No es momento para pelearse! ¡Es momento para luchar!”.

Mientras Verna había calificado a Ferrán de “mal candidato” que ganaba solo por “la marca”, Ziliotto construyó un relato opuesto: le quitó el mérito a “la marca” y se lo entregó a la estructura. “Esa militancia que entendió muy claro qué era lo que estaba en juego, que no preguntó quiénes eran los candidatos”, arengó. Fue una forma de validar la estrategia de la conducción y, a la vez, anular la crítica de Verna: el triunfo fue de la “militancia” y la “doctrina”, no de los nombres propios.

El gobernador incluso reconoció la fractura al admitir que “obviamente… no todos dentro del peronismo… están festejando como ustedes aquí”, pero inmediatamente utilizó la victoria, por más ajustada que fuera, para cerrar la discusión y reafirmar su autoridad.

Un plebiscito contra Milei en un mar de votos violetas

A nivel nacional, Ziliotto enmarcó la elección como un “plebiscito” a la gestión de Javier Milei. “¡La Pampa le dijo ¡No! ¡Basta! ¡Basta de ajuste, de crueldad, de represión!”, exclamó el gobernador.

Sin embargo, los números muestran una realidad más compleja. Si bien el peronismo logró el objetivo de “recuperar el número histórico” de diputados, la “ola violeta” que Ziliotto dijo frenar se quedó con el 43,6% de los votos. La Pampa demostró ser todo menos homogéneamente peronista; está partida al medio.

La Libertad Avanza, sin un candidato de peso y con una estructura incipiente, capitalizó el descontento y se consolidó como la única oposición real, fagocitándose al electorado de Cambia a la Pampa. El 8,6% de la UCR es un derrumbe histórico que los saca del mapa de la discusión política provincial.

Conclusión: un triunfo para reordenar la tropa

El peronismo pampeano retuvo su poder y cumplió su objetivo electoral. Pero el 44,6% frente al 43,6% libertario es menos un cheque en blanco que una luz de advertencia.

Sergio Ziliotto lo entendió así. Su discurso eufórico no fue por la contundencia de los números, sino por la oportunidad política que le brindaban. Necesitaba esta victoria, aunque fuera por un voto, para blindar su gestión, validar su estrategia y, sobre todo, enviar un mensaje de autoridad hacia adentro. El festejo fue una herramienta de disciplinamiento interno; una forma de recordarle a todo el PJ, y en especial a Carlos Verna, quién tiene el bastón de mando en la provincia, o mejor dicho, la lapicera.