Un joven de 22 años irrumpió en su propio velorio en Villa Carmela, Tucumán, gritando “¡Estoy vivo!”. La situación generó confusión y asombro entre los asistentes.
Este inusual evento comenzó con la noticia de un atropello fatal en una ruta cercana a Alderetes. Inicialmente, se pensó que se trataba de un suicidio.
El fiscal Carlos Sale ordenó una investigación por homicidio culposo, y el cuerpo fue trasladado a la Morgue Judicial.
Según publicó Infobae, la policía de Alderetes tomó conocimiento del incidente en horas de la madrugada. Un hombre había fallecido tras ser atropellado por un camión en una ruta alternativa.
Se identificó al conductor del camión, se realizaron los dosajes correspondientes, y personal de criminalística y el médico policial constataron el fallecimiento e hicieron entrega del cuerpo para su inhumación.
Familiares acudieron a la comisaría de Alderetes para reconocer el cuerpo, identificándolo erróneamente como su hijo de 22 años.
Horas después, la comisaría de Villa Carmela contactó a las autoridades de Alderetes, informando que el joven, supuestamente fallecido, se encontraba presente en un velorio.
Una vecina describió la escena como caótica, con gritos y llantos. La confusión fue generalizada entre los asistentes.
El joven declaró que se encontraba consumiendo drogas al momento del accidente y desconocía la identificación errónea por parte de su familia.
El jefe de la comisaría de Alderetes, comisario Juan Pablo Gómez, aseguró que la policía actuó con seriedad, siguiendo los protocolos establecidos tras el reconocimiento del cuerpo por la madre del joven.
La policía finalmente identificó al hombre atropellado, y su familia realizó los trámites correspondientes para el retiro del cuerpo de la morgue.



