El presidente del Superior Tribunal de Justicia, Eduardo Fernández Mendía, destacó que el principal objetivo del organismo es garantizar el acceso a la justicia y agilizar los procesos, especialmente para los sectores más vulnerables. Además, explicó las medidas que se están implementando, como la creación de oficinas judiciales, para hacer frente a la creciente litigiosidad en fueros como el de familia y el laboral.
El presidente del Superior Tribunal de Justicia de La Pampa (STJ), Eduardo Fernández Mendía, subrayó que la principal preocupación del máximo órgano judicial de la provincia es mejorar el acceso a la justicia, enfocándose en los ciudadanos que atraviesan situaciones de alta vulnerabilidad. “La gente que más sufre es la que tiene problemas sociales, familiares. El tema de las relaciones familiares se ha complicado muchísimo”, sostuvo el magistrado.
En este sentido, el objetivo primordial del STJ es que la ciudadanía pueda obtener una respuesta judicial “lo más rápido posible”. A pesar del desafío que representa la mora en ciertos fueros, Fernández Mendía destacó que la justicia pampeana es reconocida como “una de las más rápidas del país”, particularmente en el ámbito penal.
Para mejorar la celeridad en otras áreas, como la civil, laboral y de familia, que han visto un notable incremento en la cantidad de expedientes, el Poder Judicial ha avanzado con medidas concretas como la creación de oficinas judiciales. Estas nuevas estructuras, implementadas tanto en el fuero civil como en el penal, buscan optimizar la gestión diaria. Según el titular del STJ, la idea es “ir frenando cosas que puede atender gente especializada” bajo la dirección de un juez, permitiendo así agilizar los despachos y las resoluciones.
Finalmente, Fernández Mendía resaltó el crecimiento y la mejora continua del sistema judicial en La Pampa. Mencionó la exitosa adopción del sistema acusatorio en el fuero penal y la consolidación de las asociaciones de fiscales y defensores, factores que han contribuido a una mayor rapidez y a la búsqueda de soluciones alternativas en dicho fuero.
No obstante, reconoció que el camino por recorrer aún presenta desafíos, especialmente en el ámbito civil. “El proceso civil sigue siendo demasiado formalista, pero por ahora no hay forma de cambiarlo”, concluyó.



