En el cuidado de nuestro jardín y plantas de interior, a menudo creemos que más agua es sinónimo de más vida. Sin embargo, uno de los errores más comunes y letales es el riego excesivo. Con el asesoramiento de la Técnica en Floricultura, Jimena Asquini, te ayudamos a reconocer las señales que indican un exceso de humedad y cómo actuar para salvar tus plantas.
Es fundamental comprender una regla básica de la jardinería: las plantas tardan mucho más en morir por falta de agua que por exceso de ella. Este simple principio nos alerta sobre la importancia de no sobrepasar las necesidades hídricas de cada especie. Cuando una planta recibe más agua de la que puede procesar, sus raíces se ahogan, se pudren y se abren las puertas a enfermedades y hongos.

Afortunadamente, las plantas nos envían señales claras de que están sufriendo. A continuación, la especialista detalla algunos de los síntomas más comunes y sus soluciones.
Edemas por exceso de humedad Plantas como sansiverias, gomeros, fotinias y magnolias pueden presentar manchas blandas en sus hojas. Al tacto, se puede sentir el tejido hinchado, lleno de agua. “En estos casos, la solución es suspender el riego inmediatamente y aplicar un fungicida preventivo para evitar la aparición de hongos”, explica Asquini.
Hojas amarillas en plantas de interior Este es el primer y más clásico síntoma de exceso de riego en especies de interior como pothus, singonios, filodendros y marianas. Si se ignora esta señal y se continúa regando, el siguiente paso es la pudrición del tallo, lo que inevitablemente lleva a la pérdida de la planta. La acción correctiva es simple: dejar de regar y cortar las hojas amarillas para que la planta concentre su energía en nuevos brotes.
Bordes negros en jazmines y azaleas Cuando los bordes de las hojas de estas plantas se tornan de un color marrón oscuro, casi negro, es un claro indicio de exceso de agua. “Es un problema común, ya que a estas especies les gusta la sombra, zonas donde la humedad del sustrato se mantiene por más tiempo”, señala la técnica. Por lo tanto, el riego debe realizarse de forma más espaciada.
Hojas caídas en el Spatiphillium (Cuna de Moisés) Este caso puede ser confuso. Los tallos de las hojas permanecen erguidos, pero las hojas cuelgan lánguidas, un comportamiento que muchos asocian erróneamente con la sed. Para salvarla, se debe retirar la planta de la maceta, colocar las raíces bajo un chorro suave de agua para eliminar las partes podridas, secarlas con cuidado con papel absorbente y trasplantarla a una maceta con sustrato nuevo y seco. Luego, reducir la frecuencia del riego.
Rajadura en los frutos de cítricos Este fenómeno ocurre generalmente después de un período de sequía seguido por una lluvia intensa o un riego abundante. El agua sube con tal rapidez y presión por los vasos de la planta que la piel del fruto no resiste y se quiebra. “Para evitar esto, lo ideal es mantener un riego regulado y más frecuente durante las épocas secas”, recomienda Asquini.
Podredumbre en cactus y suculentas El exceso de humedad en los cactus es fácilmente visible. La base de la planta, la parte más cercana a la tierra, comienza a ablandarse y a tomar un color marrón. Este proceso, producto del contacto continuo con un sustrato mojado, suele ser irreversible y, en casos avanzados, fatal. Ante la primera señal, es urgente aplicar un fungicida para intentar detener el avance del hongo.
Tec. en Floricultura Jimena Asquini Matrícula 799






