En una reciente entrevista con InfoPico Radio 99.9, el kinesiólogo Macota Espada abordó diversos aspectos cruciales de su profesión, desde la persistencia de secuelas post-COVID hasta la vital importancia de la rehabilitación en cirugías específicas, el impacto de la edad en la recuperación y la prudencia en la adopción de nuevas tecnologías. Espada enfatizó la base académica de la kinesiología y la relevancia ineludible del sentido común y la escucha activa al paciente.
Post-COVID: ¿Persisten las secuelas?
Espada recordó que, tras la pandemia, se había creado un consultorio específico en el hospital para atender a pacientes con secuelas de COVID-19, principalmente de índole respiratoria, problemas de presión arterial o fatiga. Si bien ese consultorio ya no está activo, el kinesiólogo señaló que, aún hoy, algunas personas refieren secuelas que atribuyen tanto al virus como a la vacunación.
“Si yo te digo, no tengo una evidencia científica, pero coincide que las personas que tienen algún tipo de dolor recurrente en hombro, por ejemplo, atribuyen a que después de haber pasado por la vacunación les quedó esa sensación y no se les va”, explicó Espada. Añadió que también han observado “bastantes accidentes cerebrovasculares en personas más jóvenes de lo común actualmente, que casi todos han sido, o han padecido el COVID o han sido vacunados”, aunque reiteró que no puede justificarlas con hechos científicos, sino que son atribuciones de los propios pacientes.
La importancia de la rehabilitación en cirugías de mano, muñeca y antebrazo
Uno de los puntos centrales de la charla fue la rehabilitación de cirugías en zonas como la muñeca, la mano o el antebrazo. Macota Espada destacó que, debido a que son huesos pequeños y suelen requerir un período de inmovilización con férula, los pacientes a menudo “subestiman el proceso de rehabilitación”.
“Tiene gran importancia el concurrir a rehabilitarse, porque siempre algún déficit queda post cirugía y es de gran importancia la intervención, ya sea del kinesiólogo o del terapista ocupacional”, afirmó. Explicó la diferencia entre ambos roles: el terapista se enfoca en reinsertar la articulación operada a actividades laborales o cotidianas muy específicas, mientras que el kinesiólogo amplía ese margen para una funcionalidad más integral, permitiendo al paciente retomar actividades como el gimnasio o deportes específicos, como el caso de un jinete de 21 años con una fractura grave de muñeca que está logrando volver a montar y sostener las riendas.
Jóvenes vs. adultos mayores: ¿Quién se recupera más rápido?
Consultado sobre la creencia de que los jóvenes se recuperan más rápido, Espada confirmó que “no es un mito, para mí es una realidad”, debido a la “estancia de los tejidos y la tolerancia de los chicos al dolor”. Sin embargo, matizó que la evolución es individual y que los pacientes de mayor edad presentan desafíos adicionales.
“Siempre es más desafiante un paciente adulto mayor que un paciente de una edad promedio 20 y pico, 30”, comentó, citando el caso de una señora de 70 años con fractura de muñeca, cuya recuperación es más compleja por factores preexistentes como artrosis o debilidad muscular.
Tecnología en la kinesiología: inversión y sentido común
Respecto a la constante incorporación de nueva tecnología en los consultorios, el kinesiólogo reconoció el alto costo de los equipos, muchos de ellos dolarizados. Sin embargo, enfatizó la importancia de la prudencia en la inversión.
“Con el tiempo de experiencia en la profesión uno también aprende a no irse desbocadamente a lo primero que sale”, explicó. Puso como ejemplo las ondas de choque, un aparato que al principio se vendía como una solución para todo, pero cuyo uso hoy se ha especificado a ciertas patologías. “Es un aparato que cuesta 16 mil dólares y que para aplicarlo son cinco minutos y muy específico su uso”, señaló, destacando que una inversión así debe ser justificada por su eficiencia real y no por una moda inicial.
La esencia del kinesiólogo: más allá de la aparatología
Macota Espada hizo una profunda reflexión sobre la formación y el accionar del kinesiólogo, comparándolo con la evolución en la preparación física. Destacó que la kinesiología tiene una “formación de base que es académicamente… viene de la escuela de medicina”, lo que les otorga un conocimiento profundo del cuerpo humano en todos sus niveles.
“Hay algo que yo le digo a las chicas que tuve en el hospital, residentes y demás, ¿qué es el sentido común?”, afirmó. Subrayó que, más allá de las corrientes y escuelas de rehabilitación o la dependencia de la fisioterapia (aparatología), es fundamental “escuchar qué le pasó, qué tipo de calidad de vida tiene, a qué se dedica, cómo fue lo que le generó la molestia, en qué momento del día”.
En línea con la filosofía de figuras como Favaloro, Espada insistió en la necesidad de “escuchar al paciente”, a pesar de la dinámica de trabajo actual que a menudo impone ver a varios pacientes a la vez. “Siempre sentí que estamos mal remunerados en el sentido de la dedicación que le tendríamos que poner al paciente”, lamentó, pero aseguró que, aun así, se esfuerza por dedicar el mismo tiempo de observación y atención a cada uno.
Finalmente, el kinesiólogo resaltó que, si bien la formación académica es la misma, la práctica profesional genera “un abismo de cosas” que llevan a diferentes enfoques. “El éxito no está garantizado en ninguno… creo que va acorde a cada paciente y la gente va eligiendo con qué profesional se siente mejor, más cómodo, más a gusto y quién le da resultado y quién no”, concluyó.
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