La provincia de La Pampa ha vuelto a elevar una denuncia ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación contra Mendoza, acusándola de incumplir el fallo del máximo tribunal respecto al caudal del río Atuel y de presuntamente manipular datos sobre su escorrentía. José Gobbi, Director de Recursos Hídricos de La Pampa, detalló en una entrevista con InfoPico Radio 99.9 los fundamentos de esta grave acusación que profundiza el histórico conflicto interprovincial.
En pocas líneas
- La Pampa denunció nuevamente a Mendoza ante la Corte Suprema por incumplimiento del fallo sobre el caudal del río Atuel, acusándola de manipular datos de escorrentía.
- La denuncia se basa en discrepancias entre los datos de Mendoza y los de la red nacional de aforo, mostrando una diferencia de aproximadamente 60 hectómetros cúbicos de agua.
- El agua que llega a La Pampa no proviene del caudal natural del Atuel, sino de excedentes de riego y precipitaciones; Mendoza no cumple con el caudal mínimo establecido por la Corte.
- La Pampa argumenta que la falta de caudal del Atuel genera un daño ambiental significativo y que Mendoza no colabora con la resolución del problema.
El conflicto se remonta al fallo del 16 de julio de 2020 de la Corte Suprema, que estableció un caudal mínimo permanente de 3,2 metros cúbicos por segundo en el límite entre La Pampa y Mendoza. Este caudal es crucial para empezar a revertir los severos daños ambientales que la falta de escorrentía del Atuel ha generado en el territorio pampeano. Sin embargo, según Gobbi, Mendoza ha mantenido una postura de argumentar la insuficiencia de agua en el sistema para cumplir con lo dictaminado.
Evidencia de la presunta manipulación de datos
La Pampa ha realizado un exhaustivo monitoreo de los caudales en toda la cuenca del Atuel, utilizando información generada por la propia red de caudalímetros del gobierno mendocino y por las estaciones de aforo de la Nación. Este seguimiento, presentado el año pasado ante la Corte, ya demostraba que “siempre ha habido agua para que Mendoza pueda cumplir con el fallo”, lo que sugiere una falta de voluntad política por parte de la provincia cuyana.
La reciente denuncia, impulsada por la Fiscalía de Estado del Gobierno de La Pampa, se basa en “graves discrepancias” encontradas en los boletines hidrometeorológicos que emite la Dirección General de Irrigación de Mendoza. Gobbi explicó que se detectó una especie de “tuneo” o alteración en los registros a lo largo del tiempo. Las diferencias entre lo reportado por Mendoza y la información de la red de estaciones de aforo de la Nación se hicieron cada vez más grandes.
Para ponerlo en números, son alrededor de unos 60 hectómetros cúbicos, son 60 mil millones de litros de agua. Un hectómetro cúbico es como si nosotros tuviésemos 100 metros por 100 metros por 100 metros de altura de agua, es mucha agua, y da la casualidad que es casi lo mismo que representaría la entrega de los 3,2 metros cúbicos por segundo que estableció la Corte, a lo largo de seis meses.
Esta significativa cantidad de agua faltante refuerza la sospecha de una “alteración seria en los registros y las publicaciones” de la Dirección General de Irrigación. La Pampa considera que los argumentos de Mendoza, que desmienten la denuncia tildándola de “posicionamiento político electoralista”, son “muy débiles” frente a los números presentados.
El Atuel “cortado”: desterrando confusiones
Un punto recurrente de confusión es la aparición de agua en el cauce del Atuel dentro de La Pampa, lo que a veces genera titulares erróneos. Gobbi fue enfático al aclarar que “el río Atuel está cortado desde mediados del siglo pasado” en su cuenca baja, es decir, por debajo de Valle Grande, hacia La Pampa.

El agua que ocasionalmente se observa no proviene de la escorrentía natural del río Atuel, sino que corresponde a “excesos de riego, lavado de canales o aportes de precipitación” que, por gravedad, terminan en el cauce. Esta agua, que ingresa a La Pampa y llega hasta El Garrobo del Águila, no es el caudal que La Pampa reclama ni el que establece el fallo de la Corte Suprema.
En la cuenca media y alta del Atuel, donde se encuentran las represas de Los Nihuiles y Valle Grande, sí hay escorrentía todo el año, con la variabilidad estacional propia de los ríos de origen nival (mayores caudales en verano, mínimos en invierno). Sin embargo, de Valle Grande hacia abajo, el río está interrumpido, salvo en períodos “muy extraordinarios” como en la década del ’80 y 2016, cuando por seguridad de las represas se liberó un gran caudal que generó inundaciones en el noroeste pampeano.
Perspectivas de la denuncia
Por el momento, no hay novedades sobre el trámite legal de la denuncia, que está en manos de Fiscalía de Estado y pasará al juez. Gobbi aclaró que esta acción es paralela a las presentaciones continuas que el gobierno pampeano realiza ante la Corte Suprema, demostrando con datos mendocinos que “hay agua en el sistema del Atuel para que Mendoza cumpla con el fallo”.
El Director de Recursos Hídricos de La Pampa concluyó que el incumplimiento del fallo por parte de Mendoza no es un hecho “anecdótico”, sino que implica una profundización de los daños ambientales que ya han sido documentados y certificados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. La provincia de La Pampa permanece a la espera de los resultados de esta nueva presentación legal, mientras el ecosistema del río Atuel sigue sufriendo las consecuencias de la falta de un caudal permanente.

