Con la llegada del frío y los días más cortos, nuestras plantas de interior se convierten en el centro de atención. Sin embargo, un error común puede llevarlas a marchitarse: el exceso de riego. Así lo explicó en InfoPico Radio 99.9 la técnica en Floricultura Jimena Asquini, quien brindó consejos esenciales para mantener nuestros ejemplares sanos y vigorosos durante la temporada invernal.
El mito del riego en invierno: menos es más
Asquini detalló que, contrariamente a lo que muchos creen, una planta con hojas caídas o “pachucha” en invierno no necesariamente necesita agua. “La hoja caída o la planta en completa caída, cuando tiene el tallito verde que sostiene la hoja recto, pero su lámina que es la parte verde, la hoja caída, eso quiere decir que la están pasando de agua”, afirmó la especialista. Este fenómeno es muy frecuente en invierno porque las plantas entran en un proceso de letargo. “Los días son cortos, por más que nosotros tengamos las luces artificiales prendidas en nuestra casa, los días son cortos”, explicó Asquini, destacando que el factor clave no es la temperatura, sino la duración de la luz solar.
Durante este periodo, las plantas reducen sus procesos metabólicos, absorben menos agua y fotosintetizan menos. Por ello, requieren muy poca agua. “Te estoy hablando de poquito que en algunos casos podemos esperar hasta 20-25 días sin regarlas”, sostuvo la técnica en Floricultura. Un exceso de agua puede ser fatal, ya que pudre las raíces, la base vital de la planta. “Una falta de agua que puede demorar la planta hasta 4-5 meses en morirse por falta de agua, se revierte rápidamente. Acá cuando vos tenés exceso de agua estás pudriendo la raíz, lo que no debes dañar”, advirtió.
Para determinar si una planta necesita ser regada, Asquini recomendó un método sencillo y efectivo: el palillo de brochette. “Es importante tener palillos de brochette para enterrar ese palillo lo más profundo posible, que es donde está el sistema radicular. Cuando vos lo sacás negro, manchado, húmedo, quiere decir que hay humedad en el suelo. Si vos lo sacás impecablemente limpio, seco, como si nada, ahí estamos en condiciones de regar”, explicó.
La cantidad justa de agua para cada maceta
Además de la frecuencia, la cantidad de agua es crucial. “No todas las plantas se riegan con la misma cantidad. Hay que saber que de acuerdo a la maceta es la cantidad de volumen de agua que yo voy a regar”, señaló Asquini. Como ejemplo, mencionó que una maceta de 14×14 centímetros requiere aproximadamente un pocillo de té de agua cada 8 o 10 días, mientras que una de 20×20 o 25×20 centímetros necesita un vaso y medio de agua en el mismo periodo.
La capacidad de las plantas para sobrevivir sin agua durante periodos prolongados quedó demostrada durante la pandemia. Asquini relató casos de plantas de interior que quedaron en departamentos abandonados por meses y, al regresar sus dueños, pudieron ser revividas. “Empezaron a regarlas y se empezaron a revivir porque su sistema radicular todavía estaba vivo. Fue increíble cómo hasta en ellas trataban de sobrevivir hasta el último minuto, pero el proceso son cuatro meses. En las orquídeas, nueve”, comentó.
“Plantas de interior”: un concepto malentendido
Un dato interesante que la experta reveló es que las “plantas de interior” como tal no existen. “Son plantas tropicales o subtropicales que en el lugar donde les toca vivir naturalmente, que son los bosques tropicales, tienen oscuridad porque están debajo de los árboles, humedad constante y temperaturas constantes. Esas son las que más se adaptan a nuestro interior”, aclaró Jimena Asquini. Ejemplificó con los crotones, que en La Pampa se usan como plantas de interior, pero en Misiones o Santiago del Estero son plantas de jardín. Los ficus, por su parte, son plantas de interior en La Pampa, pero en Buenos Aires son árboles de vereda.
Sobre el popular potus, la técnica en Floricultura hizo una distinción importante. Explicó que existen diferentes variedades, como la alocasia y el epipremnum (el potus trepador más conocido). Este último, de la familia de las aráceas, tiene la particularidad de indicar cuándo necesita agua: “Cuando las hojas de los potus se enroscan hacia abajo es cuando ahí tenés que regarlos. Eso sería lo ideal, esperar que la hoja se enrosca hacia abajo porque esa es una pauta de deshidratación para que su sistema radicular no se estropee”, detalló.
La clave está en la información: el rol del vivero
Asquini enfatizó la importancia de la asesoría al cliente en los viveros. “A ningún negocio le sirve que la planta que se lleve el cliente se le muera, porque no vuelve más. Quizás era un mal manejo de ellos, pero por desconocimiento. Si no se van informados, a nosotros no nos sirve venderle las plantas sin información”, aseguró. El objetivo es que las plantas prosperen y que los clientes se animen a tener más.
La estación ideal para renovar tu jardín exterior
Cambiando de tema, la especialista brindó un consejo para quienes desean embellecer sus espacios exteriores. “A partir de junio, es el momento de empezar a plantar. Ya en septiembre uno debería dejar de plantar y empezar a disfrutar el jardín”, indicó. Este periodo es ideal para plantar árboles, arbustos, frutales, rosales, cercos y bulbosas.
Las ventajas de plantar en esta época son múltiples:
- Permite tiempo para trasplantar, podar y dividir.
- Facilita la reorganización y el diseño del jardín.
- Los viveros reciben mayor cantidad, calidad y variedad de plantas.
- Los precios son más accesibles, ya que los productores suelen aumentar sus costos en octubre, previo al Día de la Madre.
Cuidado especial para plantas de interior con flor
Para quienes optan por plantas de interior con flor, Asquini ofreció un tip fundamental: “No mojar las flores”. Además, aconsejó consultar sobre el periodo de floración, ya que algunas variedades tienen ciclos donde la flor desaparece, pero la planta no muere, sino que entra en un periodo de latencia antes de rebrotar. También es crucial informarse sobre el riego y la intensidad lumínica específica para cada variedad floral.

El brillo foliar: ¿amigo o enemigo?
Finalmente, la técnica en Floricultura abordó el uso de brillos foliares, un producto que se aplica a las hojas para darles un aspecto lustroso. “Es un brillo específico para plantas. Está hecho para eso, lo que nosotros podemos comprarlo para tener en casa que está buenísimo porque si tenemos una cena importante y queremos tener nuestras plantas bonitas le podemos aplicar ese brillo a las hojas”, explicó.
Sin embargo, advirtió sobre su uso excesivo: “Se puede aplicar una vez por mes, una vez cada dos meses, pero no se puede aplicar semanalmente porque eso es un aceite y las plantas respiran por los estomas”. Los estomas son microperforaciones en las hojas por donde la planta respira y realiza el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Si se tapan con el uso frecuente del brillo, la planta pierde su capacidad de respirar, lo que puede ser perjudicial para su salud.





