En un análisis profundo sobre la creciente problemática de la violencia en la sociedad pampeana y argentina, Juan Pablo Meaca, Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes de la provincia de La Pampa, dialogó con InfoPico Radio 99.9 y expresó su preocupación por cómo este flagelo “cruza transversalmente” a todos los sectores y edades, sin dejar a nadie fuera.
En pocas líneas
- Aumenta la violencia en La Pampa, afectando a todos los sectores sociales y edades, incluso escalando de discusiones a agresiones físicas.
- El Defensor de Niños alerta sobre la “habilitación” de la violencia desde ámbitos de poder, incluyendo instituciones y redes sociales, como un factor clave del problema.
- La falta de debate constructivo y el reemplazo de éste por violencia, se refleja en la sociedad, incluyendo escuelas, familias y espacios públicos.
- Juan Pablo Meaca dejará su cargo como Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes de La Pampa tras una década.
Meaca señaló que la Defensoría, junto a otros organismos, viene realizando un trabajo exhaustivo para comprender y abordar las modificaciones que se producen en la sociedad y cómo se está “habilitando” la violencia. “Es visible para todos los actores de instituciones, de organismos y de la sociedad que hay un aumento de las cuestiones de violencia que puede ir desde la familia, la escuela, el club, la vida social de la gente”, afirmó. Resaltó que comportamientos que antes se resolvían con la palabra o el debate, hoy escalan rápidamente a la agresión, generando situaciones de “extrema gravedad”.
La “habilitación” de la violencia desde los ámbitos de poder
El Defensor enfatizó que una de las mayores complejidades radica en que “desde lo institucional, desde el gobierno, desde los actores que son modelo para la sociedad y que van generando reglas de conducta o comportamiento, se está habilitando la cuestión de que cada vez el comportamiento sea más violento”. Según Meaca, esta legitimación de la violencia como mecanismo de vinculación social, incluso en redes sociales, escuelas, clubes o la salida de los boliches, tiene consecuencias nefastas, afectando incluso a personas sin antecedentes de comportamiento problemático.
Meaca citó ejemplos recientes que conmocionaron a la provincia y al país: una pelea masiva con “40 personas que se agarraron a las trompadas” en una cancha de fútbol, el asesinato de un adolescente de 16 años a manos de otro en Victorica, o la agresión de un arquero que destrozó la mandíbula de un joven. “Ya no nos remitimos solamente a un contexto social. Esto es transversal”, sentenció, aludiendo a cómo la agresión se ha trasladado de las redes sociales a cualquier espectáculo público, incluso artístico, donde un simple roce puede derivar en conflicto.
Un punto crítico para el Defensor es la falta de debate de ideas en la sociedad. “El problema que tenemos hoy como sociedad es que no hay un debate de ideas. El debate es de violencia”, afirmó. Ilustró esto con la situación en el Congreso de la Nación, donde las sesiones se han vuelto escenarios de “maltrato, violencia, violencia sexual”, con agresiones físicas y verbales. “Esa cuestión se está trasladando a la sociedad. Entonces la sociedad, el primer conflicto que podés tener en la cancha de fútbol, en la calle, en la escuela o en cualquier lado, en vez de habilitar la palabra, es inmediatamente una reacción violenta”, explicó.
El impacto en niños y adolescentes y el rol de la familia
La situación es aún más compleja en el ámbito de la niñez y adolescencia. La violencia en redes sociales se traslada a las escuelas, generando conflictos que muchas veces no pueden ser manejados. Meaca lamentó que las docentes, quienes intervienen para proteger a los niños, también son “vapuleadas” y violentadas por los propios padres, quienes en lugar de acompañar en la resolución de problemas, suman más tensión. “Nosotros, la escuela, niñez, la justicia, estamos explotados de estas situaciones porque constantemente vienen y vienen situaciones”, señaló, advirtiendo que muchas salidas de boliches no terminan en tragedia “muchas veces de casualidad”.
Para el Defensor, es imperativo “desestructurar el discurso de odio” y la violencia como mecanismo de funcionamiento social. Esto implica, por un lado, que quienes tienen roles de liderazgo y dan ejemplo social se traten de otra forma, y por otro, la preocupación por el desmantelamiento de organismos y programas que trabajaban con la violencia. Subrayó que si desde la política pública se instala un discurso violento, la sociedad, al ver que “el que gobierna maneja esta forma de vincularse con el otro, lo repite. Lo hace propio”.
Meaca hizo un llamado a la responsabilidad desde el seno familiar, que es donde se inculcan los valores. “Si vos en un partido de fútbol tenés 40 adultos que se matan a las trompadas, ¿cuál es el mensaje para los hijos?”, cuestionó. La clave, según su perspectiva, es que el mensaje baje del adulto al chico: “esta no es la forma de resolver el tema”. Es fundamental terminar con los discursos violentos y comprender que “el que piensa diferente y está buenísimo que piense diferente, pero por pensar diferente no es una basura, no es nada, es una persona que piensa diferente”.
Cambio de mandato en la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes
En otro tramo de la entrevista, Juan Pablo Meaca confirmó que dejará su cargo como Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes de La Pampa, después de una década en funciones. Explicó que la particularidad de su cargo es que se concursa cada cinco años y solo se permite una reelección. “Ya fui cinco años defensor, me presenté otra vez al concurso, lo gané y ahora se termina el mandato”, detalló. Un nuevo defensor o defensora asumirá en el segundo semestre, ya que él no puede presentarse nuevamente.
Meaca valoró este sistema de concurso abierto y público con límite de mandatos, considerándolo una característica única que le da “vitalidad” al organismo y permite la “renovación de autoridades”, asegurando que “venga gente nueva”.
Finalmente, el Defensor agradeció el espacio para “poner en debate profundo” estos temas. “Yo creo que hay que volver a los debates profundos, al margen que puede haber muchas ideas, diferentes opiniones, pero hay que empezar a debatir temas. No ir directamente a la descalificación”, concluyó, reafirmando la necesidad de trabajar en la modificación de las conductas sociales si se busca un cambio en el comportamiento de los más jóvenes.



