En una profunda entrevista con INFOPICO RADIO 99.9, el Magister Santiago Liaudat, profesor de Filosofía en la UNLP y especialista en ciencia y tecnología, lanzó una dura advertencia sobre el presente y futuro del sistema científico nacional. Sostuvo que las políticas del gobierno actual constituyen un “cientificidio”, una destrucción sistemática que, de no revertirse, cancelará cualquier posibilidad de desarrollo soberano para Argentina.
En pocas líneas
- El gobierno nacional lleva adelante un “cientificidio”, destruyendo sistemáticamente el sistema científico-tecnológico argentino, con graves consecuencias para el desarrollo soberano.
- Esta destrucción se manifiesta en bajos salarios, despidos y jubilaciones anticipadas en organismos clave como el INTA y el INTI, considerando la ciencia un “gasto público”.
- La pérdida de conocimiento estratégico es irreversible, llevando a un futuro de pobreza y marginación, similar a una “fuga de cerebros” pero a nivel interno por pluriempleo.
- Las políticas actuales se definen como un “antiproyecto” que prioriza la especulación financiera sobre el desarrollo productivo, reventando el patrimonio nacional.
“Si en el presente no logramos revertir el daño que está produciendo el oficialismo nacional sobre el complejo científico tecnológico, no va a haber futuro para la Ciencia y la Tecnología y no va a haber futuro para la Argentina”, sentenció Liaudat al inicio de la charla. Para el académico, es una “verdad evidente” en el mundo contemporáneo que la soberanía política y el crecimiento económico dependen de un sistema científico-tecnológico fuerte y vigoroso.
Según el especialista, el gobierno nacional considera a la ciencia un “mero gasto público” que debe ser reducido o eliminado. Esta visión se materializa en despidos, jubilaciones anticipadas y, principalmente, en una política de salarios extremadamente bajos. “Hoy la política de bajos salarios es el principal instrumento de vaciamiento de los organismos. Piensen, para que tengan una idea ustedes, un técnico hoy de la Comisión Nacional de Energía Atómica puede estar ganando 500.000 pesos”, ejemplificó.
Liaudat cuestionó directamente la lógica económica del oficialismo: “¿Cómo esperan dinamizar la economía si no es agregando valor de la mano del conocimiento, que es la única forma de agregar valor en el mundo hoy?”. En este sentido, destacó el rol histórico de instituciones como el INTA, clave para la competitividad del campo argentino, y el INTI, fundamental para la industria nacional, organismos que hoy “están en peligro de desaparición”.
Un futuro de pobreza y marginación
Al ser consultado sobre las consecuencias de perder este andamiaje científico, Liaudat fue contundente. “Un país que sólo exporte granos o minerales, sin agregar valor ni trabajo a su producción, va a ser un país empobrecido, sin industrias locales, sin universidad ni ciencia y tecnología, va a ser un país atrasado”, explicó. Sostuvo que Argentina se ha mantenido en una “liga intermedia” y no en la periferia total gracias al desarrollo de su sistema científico, que permitió generar cadenas de valor.
Para ilustrar la gravedad del momento, propuso un viaje en el tiempo: “Si yo viajo en el tiempo y le digo a una persona del año 74, 75, mire usted, Argentina en 50 años va a tener 40% de pobreza. Esa persona me miraba diciendo, vos estás loco”. Y advirtió que si la tendencia actual continúa, “en las próximas décadas no vamos a tener 40% de pobreza, vamos a tener 60 o 70%”.
Pérdidas irrecuperables y una nueva “fuga de cerebros”
Uno de los puntos más alarmantes de su análisis es la irreversibilidad de ciertas pérdidas. “Los conocimientos estratégicos, los que tienen alto valor, no están disponibles en el mundo. Lo tienen un puñado de empresas, un puñado de estados. Vos los perdés y no los recuperas más”, afirmó.
El caso del programa de cohetería Cóndor II, desmantelado en los años 90, sirve como un doloroso precedente. “Desde ese entonces Argentina no pudo poner nunca más un cohete en el aire”, recordó. Hoy, sectores estratégicos como el nuclear y el satelital enfrentan el mismo riesgo.
Coincidiendo con lo expresado por el rector de la UNLPam, Oscar Alpa, Liaudat remarcó que formar un científico o un grupo de investigación lleva años, pero se puede perder en un instante. A la tradicional fuga de cerebros al exterior, agravada por salarios que están “3, 4 o 5 veces por debajo” de países como Brasil o Chile, se suma un nuevo fenómeno: el pluriempleo. “Como no llegamos a vivir con un sueldo, todos los investigadores estamos teniendo 2, 3, 4 trabajos para completar el ingreso”, reveló, lo que diluye el tiempo y la energía dedicados a la investigación.
Un “antiproyecto” al servicio de la timba financiera
Lejos de ver un modelo de país en las actuales políticas, Liaudat las definió como un “antiproyecto”. “El problema acá es que lo que tenemos en frente es un antiproyecto. La única vocación que tienen acá es mantener la bicicleta financiera”, acusó.
Según su análisis, el gobierno necesita mantener el dólar bajo para sostener la especulación financiera y, para ello, requiere dólares que obtiene “reventando el patrimonio nacional”, como la venta de tierras y edificios emblemáticos del INTA. “¿Dónde está esa plata?”, cuestionó. “No hay un puente, las rutas están abandonadas, no hay plata para la provincia, no se construye una sola escuela. Están reventando las arcas públicas para sostener la bicicleta financiera. Dólares que no dejan ningún saldo productivo para el país”.
Finalmente, Liaudat hizo un llamado a la sociedad para tomar conciencia de la centralidad de este problema. “La estrategia de dispersión, de distracción, es permanente. No hay que quedarse en lo secundario, hay que ir a lo central”, concluyó, pidiendo un apoyo social más fuerte para frenar una debacle que, en sus palabras, significa “rifar nuestra posibilidad de ser un país”.



