El profesional de la nutrición, Germán Gantoni, dialogó con INFOPICO RADIO 99.9 y desmitificó una de las creencias más arraigadas en la actualidad: la eliminación de las harinas como solución para la salud y el descenso de peso. Sostuvo que el verdadero problema no reside en el alimento en sí, sino en el desequilibrio entre el consumo y la falta de actividad física.
En la charla, Gantoni abordó el extendido tabú que rodea a los carbohidratos. “Parece que lo primero que uno dice es ‘me prohibieron las harinas’. En algún momento salvaron la especie y hoy también lo hacen, son hidratos de carbono. El gran problema es que no nos movemos en función de lo que consumimos. Entonces, si vos no las gastás, las vas a acumular”, afirmó.
Uno de los puntos clave que explicó es la sensación de hinchazón que muchos asocian con las harinas. “Mucha gente vive inflamada y dice ‘yo como harinas y me inflamo’. En realidad, un gramo de hidratos de carbono retiene tres gramos de agua. Es lógico que te vas a hinchar”, detalló. Este proceso fisiológico, explicó, es la razón por la cual al restringir los hidratos se produce una rápida pérdida de peso inicial, que corresponde mayormente a líquidos.
Contrario a la creencia popular, Gantoni subrayó la necesidad de consumir hidratos de carbono. “Hay un mínimo que necesita tu cerebro. Los glóbulos rojos se alimentan pura y exclusivamente de azúcares. Vos sacale harinas al cuerpo y tus glóbulos rojos van a disminuir”, advirtió, vinculando el déficit de hidratos con un aumento en los casos de anemia, especialmente en su público de mujeres deportistas.
La moda del SIBO y los fanatismos nutricionales
El nutricionista también se refirió a diagnósticos que se han vuelto populares, como el SIBO (Sobrecrecimiento Bacteriano en el Intestino Delgado). “Hacer un diagnóstico de SIBO es bastante complejo. Me parece que es la moda ahora”, opinó, y agregó que muchos casos no están bien diagnosticados. “Si al intestino vos le tirás hidratos de carbono y no los gastás, te vas a inflamar”, sentenció, vinculando la inflamación intestinal directamente con el sedentarismo.
Gantoni fue crítico con los “fanatismos nutricionales” y la idea de que la comida puede resolverlo todo. Puso como ejemplo la tendencia de reemplazar harinas tradicionales por otras de alto costo, como la de almendras, con el objetivo de bajar de peso. “Se tergiversa la información. Usan estas harinas porque quieren bajar de peso y no tiene nada que ver. Lo que importa a la hora de bajar es la carga, la cantidad de hidratos que consumís”, aclaró.
El equilibrio: actividad física y consulta profesional
La solución, según Gantoni, no pasa por la prohibición, sino por el equilibrio y el movimiento. “La actividad física es paralela a todo. Endorfiniza, baja el cortisol, relaja el tubo digestivo. Tiene que ser parte de la vida”, remarcó. Utilizó una analogía clara: “La caminata es un mecanismo vibratorio. O casualidad, el 90% de mis pacientes que vienen con un trastorno inflamatorio, no se mueven”.
Para quienes buscan reducir el consumo de hidratos, recomendó un método paulatino y medible. “Si desayunás todos los días con cinco tostadas, la semana próxima come cuatro. Sostenelo en el tiempo y vas a ver la montaña que hacés”, ejemplificó.
Finalmente, el profesional hizo un llamado a la responsabilidad y a quitar el dramatismo a la nutrición. “Creo que dejamos de pensar en el paciente y estamos pensando más en nuestros egos profesionales”, reflexionó. El mensaje final fue contundente: consultar a un profesional para obtener un plan adecuado a las necesidades individuales y evitar caer en modismos que generan dependencia y psicosis. “Mi objetivo con el paciente es darle la independencia para que no genere dependencia nutricional”, concluyó.



