Un joven de 27 años de General Pico fue formalmente imputado por el delito de Falsa Denuncia tras inventar un elaborado relato sobre un secuestro y robo. La mentira movilizó recursos de la Comisaría Primera y la Fiscalía de Delitos contra la Propiedad, hasta que el propio denunciante confesó la farsa.
Un llamativo caso de falsa denuncia ha conmocionado a la comunidad piquense. Un hombre de 27 años, residente de esta ciudad, enfrenta ahora consecuencias legales tras haber inventado un grave hecho delictivo, según informó el fiscal Matías Juan. El individuo había acudido a la Comisaría Primera el pasado 25 de abril para denunciar que, dos días antes, había sido víctima de un violento secuestro. Argumentó falsamente que también que la habían robado dinero y un celular.
En su relato inicial, el joven aseguró que cuatro hombres encapuchados lo abordaron en la vía pública, lo subieron a la fuerza a un automóvil y, bajo constantes amenazas, lo trasladaron a un campo cercano. Allí, según su falsa declaración, lo mantuvieron cautivo durante un día y medio, sometiéndolo a intimidaciones y agresiones.
La gravedad de los hechos denunciados activó de inmediato los protocolos de investigación, involucrando tanto a personal de la Comisaría Primera como a la Fiscalía de Delitos contra la Propiedad. Sin embargo, a medida que avanzaban las pesquisas, que incluyeron el análisis de cámaras de seguridad y la toma de testimonios, las inconsistencias en la historia del supuesto secuestrado comenzaron a surgir.
Finalmente, acorralado por la evidencia, el denunciante se presentó nuevamente en la seccional policial y se retractó por completo de su versión original. Confesó haber mentido en la totalidad de su denuncia, admitiendo que su intención era encubrir un “inconveniente personal” que había tenido con otro hombre la noche en que falsamente afirmó haber sido secuestrado, buscando evitar que su familia se enterara de dicha situación.
Su confesión llevó a que fuera demorado por varias horas a disposición de la Fiscalía General. La invención del secuestro no solo generó alarma, sino que también implicó un considerable despliegue de recursos policiales y judiciales.
Como consecuencia de su accionar, el hombre fue imputado por el delito de Falsa Denuncia, figura penal que contempla penas de dos meses a un año de prisión. Durante la instancia judicial en la Fiscalía, el imputado ofreció, como forma de reparación por el daño causado, pedir disculpas públicas en una audiencia por el hecho cometido.
Este caso subraya la seriedad con la que se tratan las denuncias y las implicancias legales de falsear información ante las autoridades, un acto que no solo entorpece la labor judicial sino que también puede generar alarma innecesaria en la sociedad.

