“La contractura no es enemiga, es un mensaje del cuerpo”: el kinesiólogo Macota Espada explica cómo entender el dolor muscular

27 abril, 2025 a las 13:00
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El kinesiólogo Macota Espada compartió una reflexión clara y accesible sobre algo que muchas personas sienten a diario: la rigidez en el cuello, la espalda alta o el cuerpo en general, sin haber hecho una actividad física intensa. “Lo que sentís como una contractura muchas veces es una respuesta del cuerpo a una postura forzada o mantenida durante demasiado tiempo”, explicó.

Espada señala que los músculos, como tejidos blandos, tienen la capacidad de estirarse, relajarse y contraerse, pero que frente a una sobrecarga energética, especialmente cuando estamos mucho tiempo en una posición incómoda, pueden responder con inflamación o tensión. “El músculo necesita energía para sostener una postura, incluso sin moverse. Cuando esa energía se agota, aparecen los síntomas: dolor, rigidez, sensación de dureza.”

Una contractura, entonces, no siempre es un problema grave. A veces se trata de un pequeño espasmo muscular que debería ceder con el descanso nocturno. Pero si la rigidez persiste al despertar y se mantiene durante varios días, puede estar hablando de un desbalance postural crónico. “Ahí es cuando hay que prestar atención”, advierte.

“Andamos bien cuando estamos equilibrados. El cuerpo refleja lo que pasa en la mente. Dormir bien y estar activos es parte de ese equilibrio.”

El especialista explica que estas dolencias aparecen cuando ciertos músculos trabajan más de lo habitual o se les exige movimientos para los que no están preparados. “Por ejemplo, si vas a nadar estilo mariposa, estás involucrando músculos que normalmente no usás. Lo mismo pasa cuando empezás una rutina nueva en el gimnasio. El dolor muscular no siempre es malo, puede ser señal de que estás activando bien un grupo muscular. Lo malo es cuando se vuelve constante, limita tus movimientos o te acompaña todo el día.”

En esos casos, la intervención de un profesional puede ser clave. La fisioterapia, la quiropraxia o la osteopatía buscan recuperar el equilibrio del cuerpo. “Cuando el cuerpo no puede resolverlo por sí solo, necesitamos ayudarlo con estímulos externos que relajen, equilibren y devuelvan armonía”, remarcó Espada.

Para cerrar, dejó un consejo que vale tanto para deportistas como para personas que trabajan muchas horas sentadas: “El cuerpo canaliza la energía del día. Si hay sobrecarga, esa energía busca un lugar para expresarse, y lo hace con dolor, rigidez o inflamación. Hay que prestar atención a esos avisos y no dejar pasar el tiempo. Consultar a tiempo evita que los tejidos cambien su estructura y se conviertan en un problema más difícil de tratar”.