En una extensa entrevista exclusiva concedida a INFOPICO RADIO 99.9, el fiscal general de la Tercera Circunscripción Judicial, Alejandro Sebastián Mendiara, expuso detalles de la controversia que lo involucra con efectivos policiales de General Acha y Victorica. Durante la conversación, el funcionario cuestionó con dureza el accionar de algunos policías, reveló antecedentes de conflicto y criticó que se pretenda llevar adelante un jury en su contra por lo que califica como “una inconducta” en la forma de dirigirse a los efectivos.
Un conflicto que “no empieza el 9 de marzo” 2025
Si bien el episodio mediático más resonante sucedió en la madrugada del 9 de marzo 2025, Mendiara enfatizó que la situación viene de mucho antes. Según sus declaraciones, el punto de quiebre inicial se habría dado en General Acha, a partir del accionar de dos policías —Flores y Catalán— que habrían reducido de manera violenta al amigo de su hijo, un menor de 13 años.
“Flores agarra al amiguito de mi hijo, 13 años tenía en ese momento, lo pone de cabeza contra el piso, le pone la rodilla en la espalda y lo deja sin respiración. Un nene que tiene una insuficiencia respiratoria”, denunció.
El fiscal explicó que, en aquel incidente, su propio hijo no habría sido agredido físicamente debido a que los efectivos se percataron de que era el descendiente de un funcionario judicial. Pero el otro menor, afirmó, no corrió la misma suerte:
“Esa es la indignación que tuve el otro día para ir a defender al amiguito de mi hijo. Porque ese pibe de bajos recursos no tiene padres que tengan un rol o un estatus. Yo estoy totalmente en contra de eso, porque acá sí hay que tratar a todos por igual”.
Sumas y contradenuncias
Tras aquel suceso en General Acha, Mendiara aseguró que los policías involucrados lo denunciaron ante el Superior Tribunal de Justicia y la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, lo que derivó en un sumario y en la intervención de la Procuración para investigar su conducta. En paralelo, Mendiara recalca que los agentes “están trabajando normalmente”, sin sanciones visibles.
“La policía está trabajando normalmente. Esos dos policías están trabajando normalmente. ¿Entendés? Ahí arranca eso. Y yo, tenía un sumario. Hice el descargo, se cerró la etapa probatoria, y no me metí más en nada de eso”, resumió el fiscal.
El episodio del 9 de marzo en Victorica
Mendiara detalló que, estando en Victorica, sintió que había cierto hostigamiento por parte de algunos efectivos que, según él, venían “descontentos” por su postura frente a las malas praxis policiales. Atribuyó parte de ese descontento al jefe de la Unidad Regional, comisario David Rinaldi, de quien expresó:
“Rinaldi, particularmente, es el problema. Este comisario, casi mató a golpes a la pareja en 2006. Hoy se está retirando con un cargo alto en la regional. Antes no estaba actualizado este código procesal penal, hoy sería un escándalo”.
Aquella madrugada en Victorica, Mendiara fue filmado en una actitud confrontativa hacia la policía. A partir de ese video, el Superior Tribunal de Justicia impulsó una denuncia para que se inicie un jury de enjuiciamiento contra él.
“¿En serio que por esto va a haber un fiscal sentado en el banquillo? ¿En serio que por este video en donde hablo de mala forma me van a juzgar?”, se preguntó de manera retórica.
Asimismo, subrayó que lo investigan tanto en sede administrativa como penal: “Se inicia un sumario y un legajo penal ante una posible comisión de delito. Ya me presenté en el sumario administrativo y voy a hacer el descargo”.
El cuestionamiento al sistema y a la presunta “corporación policial”
Durante la entrevista, Mendiara insistió en la idea de una presunta “corporación policial” en ciertos sectores de la fuerza, que “filma a escondidas, inicia causas de ‘atentado y resistencia’ para neutralizar denuncias por apremios ilegales y protege a efectivos que incurren en estas prácticas”.
“Parte de la policía, cuando hace algo, automáticamente inicia una causa como atentado y resistencia. Bueno, neutralizamos. Aquel dice que le pegué, yo digo que él se resistió. ¿Entiendes cómo es la cuestión? Pero esto no lo vamos a descubrir ahora, pasó toda la vida”, afirmó.
El fiscal también mencionó casos concretos, como el de la supuesta sustracción de una caja de camioneta de un puesto policial o el de un policía que “sacaba a los presos para desarmar autos”. Reiteró que, en algunos casos, las denuncias prosperan solo cuando otro efectivo se anima a declarar.
Relación con el Ministerio de Seguridad y su postura hacia el cargo
Mendiara recordó que mantiene un diálogo directo con el ministro de Seguridad, Horacio di Nápoli, pero sostuvo que el ministro no puede supervisar cada acción de los más de tres mil efectivos de la provincia:
“Con el doctor di Nápoli lo hemos discutido mil veces. Él no puede estar detrás de tres mil policías. Eso lo entiendo. Pero estas cosas se las he dicho mil veces”.
Por otro lado, recalcó que no está aferrado a su posición ni que accedió a ella por influencias: “A mí no me acomodó nadie, a mí no me regaló nada nadie. Rindí para estar ahí. Nunca nadie me dijo: ‘Che, en esto hay que hacer tal cosa’. No lo permitiría”.
“No creo en teorías conspirativas, pero es raro”
El fiscal narró una sucesión de situaciones que, para él, no fueron fortuitas. Por ejemplo, el retén que le demoró unos 30 minutos en El Durazno por el seguro de su camioneta o un incidente más reciente en el que el hijo de Mendiara se rozó con un compañero durante un partido de fútbol. Según asegura, ello derivó en una denuncia inmediata de la madre del otro menor.
“Aparecieron testigos, hay 50 testigos para ver qué pasó. Fueron automáticamente, hicieron la denuncia… Es una tras otra. Yo no puedo volver a trabajar acá. Ya la marcha atrás está rota”.
Un futuro incierto
Consultado sobre cómo espera que culmine todo el proceso en su contra —tanto el sumario administrativo como el posible jury—, Mendiara afirmó no tener certezas. De momento, hizo uso de sus días pendientes de vacaciones y se encuentra fuera de funciones:
“¿Cómo va a terminar esto? No sé. Que hagan lo que tengan que hacer. Si piensan que tengo que ir a sentarme en un jury por esta inconducta, bueno… La primera vez en la historia que llevan a un fiscal general por inconducta”.
Con estas palabras, Alejandro Sebastián Mendiara deja en claro que no se siente respaldado por la justicia provincial ni por la institución policial, y que enfrenta un conflicto que —a su criterio— está lejos de resolverse. Mientras tanto, las instancias judiciales y administrativas avanzan, prometiendo más capítulos en torno a este delicado cruce entre un fiscal general y la fuerza policial de la zona.



